Vino y literatura, Covarrubias, 18 de septiembre.

«Antaño, si mal no recuerdo, mi vida era un festín donde se abrían todos los corazones, donde todos los vinos corrían» Arthur Rimbaud, poeta.

Me invitaron a dar una cata sobre vino y literatura, aprovechando el tirón de la nueva sede del Museo del Libro en el pueblo de Covarrubias. Una de las cosas que más sorprende del pueblo es su dinamismo. Hay un grupo de personas muy implicadas en el desarrollo de actividades culturales y artísticas de todo tipo, desde carreras pedestres a catas de vino y literatura, pasando por el hermanamiento con pueblos de vikingos o la fiesta de la cereza, que hacen del pueblo un punto de referencia del turismo interior nacional. Es un pueblo precioso, con buen tiempo (tiene un microclima muy agradable) una buena oferta artística y gastronomía regional. El clima, no tan severo, permite la existencia de viñas a una gran altitud, que dan vinos más que interesantes de la denominación de origen Arlanza.

Este fin de semana ha tenido lugar la feria «Vinos con Historia». Los vinos y productos locales tienen la oportunidad de dar a degustar sus elaboraciones a los visitantes. Se montan unas carpas por todo el pueblo y se puede comer y beber. Por un módico precio se alquila la copa y se compran cupones para beber los distintos tipos de vinos. Durante los tres días del fin de semana (las actividades comienzan el viernes) hay muchas oportunidades de probar las estupendas elaboraciones locales. Yo participo en varias de estas actividades: soy catador para calificar la añada de la DO Arlanza, doy dos catas y hago de jurado para elegir el mejor vino cosechero de los habitantes del pueblo. Tres días sin salir del pueblo. ¡Qué bien!

Cata de vino y literatura.

Cerveza artesanal del pueblo de Covarrubias, Kristina.

-Primeros escritos, protoliteratura. Primeras sociedades.

Tablillas de escritura cuneiforme.

Cobro de impuestos. Libros de cuentas.

La entrada y salida del cereal, tanto en su forma en grano como líquida, hacía necesario un control. Los funcionarios apuntaban en tablillas de barro, con un punzón, los ingresos y pagos realizados, dando lugar a los primeros testimonios escritos de la humanidad, la escritura cuneiforme. Las tablillas, divididas en diferentes secciones, al principio solo apuntaban el cobro y el pago recibido. En la mayoría de ella se pueden ver numerosas jarras que contenían cerveza. El pago más generalizado en las transacciones comerciales era la cerveza, tanto en forma sólida como líquida. La forma sólida eran trozos de masa deshidratada con levaduras. Poniéndolas en agua y calentándola era sumamente sencillo que empezara a fermentar, y era un método eficiente de almacenaje. Poco a poco la escritura se va transformando de dibujos que representan una realidad a conceptos abstractos que tienen un significado. Por primera vez desde la existencia del universo (no sabemos si existen otras culturas extraterrestres inteligentes), se pueden transmitir ideas de forma no oral. En una de esas tablillas, Alan, nuestro antropólogo, encontró el primer anuncio de una marca comercial de la historia. En una esquina aparece dibujada una mujer muy agraciada de pecho exuberante, con un cuenco en cada mano, ofreciendo cerveza. El primer eslogan publicitario jamás redactado, con una antigüedad de más de 6000 años, dice literalmente, “Beba Elba, la cerveza de corazón de león”. ¡Qué pocas cosas han cambiado!

Meapilas, vino blanco con barrica de la variedad albillo, de 850 metros de altitud, Bodega Septien.

-El cambio de tendencia. El disparatado precio del vino y el curioso nombre de las botellas de vino.

Los formatos de las botellas de vino más grandes tienen nombres de reyes asirios.

Una de las dudas que nos ha asaltado a todos los que estudiamos algo sobre vino es por qué el nombre de las botellas de formatos grandes (3, 6, 9.12,15 litros) tienen nombres de reyes del Oriente Medio. Quizá la respuesta sea que los dedicados al “negoce”, los negociantes, los que se dedican a la compra y venta de vinos de lujo, son conscientes de la deuda contraída con el antiguo emperador. En el relieve del magnífico “Obelisco Negro” del British Museum, podemos ver al hijo del gran emperador recibiendo a algún emisario de una nación derrotada. El enviado está arrodillado a los pies del heredero y conquistador, rindiendo pleitesía al gran guerrero, mientras este bebe distraídamente vino de un cuenco. El nombre del nuevo emperador era Salmanazar III. Hoy es el nombre de una botella de vino de 9 litros.

Primer poema escrito. Gilgamesh. ¿Unos 4000 años?

La leche de las criaturas salvajes Solía mamar. Comida dispusieron ante él; Se atragantó, boqueó Y abrió mucho los ojos. Nada sabe Enkidu De comer manjares; A apurar bebida fuerte No le habían enseñado. (10) La ramera abrió la boca,  Diciendo a Enkidu:

«Come el alimento, Enkidu, Porque es deber de vida; Consume la bebida fuerte, porque es costumbre de la tierra». Enkidu comió el alimento, Hasta que se hubo saciado; De bebida fuerte apuró Siete copas. Despreocupado se hizo su talante (y) alegre, Su corazón exultó Y su cara resplandeció. Frotó [la excrecencia velluda], El pelo de su cuerpo, Ungióse con óleo, Se hizo humano. Se puso vestidos, ¡Es como un novio! Empuñó su arma Para espantar los leones, A fin de que los pastores puedan descansar de noche. Apresó lobos, Capturó leones, Los principales ganaderos reposaron sosegados; Enkidu es su centinela, ¡El hombre atrevido, El héroe único!

Fresco mosopotámico, probablemente de una taberna. Varios clientes tomando cerveza sin filtrar con cañas, para evitar las impurezas de la superficie.

Quinta Negredo Crianza, variedad tempranillo, Bodega Pago de Negredo Viñedos.

Grecia.

Los héroes homéricos. La Iliada y la Odisea.

No es de extrañar que el objeto preferido por Aquiles -su bien más preciado que se encuentra “en un arca, bella, primorosa, que Tetis, la de argénteos pies, le había depositado en la nave”- sea una copa: “Allí estaba su labrada copa: ningún otro hombre/ bebía de ella el rutilante vino y a ningún dios/ más que a Zeus padre hacía libaciones con ella/… También él se lavó las manos y apuró el rutilante vino./ Luego, de pie en medio del vallado, oró y vertió el vino,/ mirando al cielo; y lo vio Zeus.

La situación postrera del dolor y de la muerte, en una descripción que pone los pelos de punta: “Toda la noche azotaron de consuno la llama de la pira/ con sus sonoros fuelles, y toda la noche el ligero Aquiles,/ con una copa de doble asa, fue apurando de la áurea cratera/ el vino y derramándolo al suelo -y la tierra se empapaba-/ mientras invocaba el alma del mísero Patroclo”. Y lo mismo que el vino se emplea para empapar la tierra también sirve para acabar con la furia del fuego: “Apagad primero con rutilante vino la pira entera/ en el espacio que la furia de la llama ha alcanzado”.

La odisea. Telémaco, sobre uno de los pretendientes de su madre. Para Homero, beber demasiado era un símbolo de debilidad y era considerado algo malo.

«Ojalá, por Zeus padre, Atenea y Apolo, que los pretendientes inclinaran

la cabeza vencidos, en el patio los unos, dentro de la casa los

otros, y se les aflojaran los miembros de la misma forma que el desdichado

Iro que está sentado con la cabeza gacha, semejante a un borracho,

sin poder mantenerse en pie ni volver a casa, pues sus miembros

están flojos».

Platón y Sócrates.

El simposium. Libación, crátera, kylix.

Roma.

Plinio el Viejo. Descripción muy parecida a las actuales, con un llamativo consejo final. Casi todo el libro 5 de su Historia Natural.

Sobre el famoso vino Opimiam, elaborado en el año 633 de la ciudad, elaborado durante el consulado de Opimius. La descripción de Plinio: “El tiempo fue notable por su serenidad, y la madurez de la uva fue total gracias al noble efecto del sol”. El vino tenía 200 años cuando Plinio lo cató. “Tiene la consistencia de la miel, con un sabor potente, debe ser mezclado con agua: “Pues tal es la naturaleza de los vinos que, cuando son extremadamente añejos, es imposible beberlos en estado puro, y necesitan ser mezclados con agua, ya que una larga conservación los vuelve intolerablemente amargos”. Especialmente recomendado para los inválidos por su fortaleza. De un vino de Egipto, elaborado con uva Thasian decía: “ es notable por su dulzura y por sus cualidades laxantes”.

Kylix griego, instrumento utilizado como instrumento para beber vino.

Apicius.

El De re coquinaria representa, pues, el único corpus culinario latino que poseemos. Son 10 libros con casi 500 recetas, recogidas durante siglos.

El vino aparece mencionado al menos 300 veces en todas sus formas, desde mosto hasta vinagre, final del proceso de fermentación.

Merum, vino sin mezclar.

Mueles] pimienta, comino, ligústico, semilla de ruda, ciruelas; lo rocías con vino; lo templas con vino enmielado (oenomeli) y vinagre. Lo agitas con una ramita de timo y orégano

Mulsum, vino dulce, procedente de uvas pasificadas o mosto cocido.

Viña condita o vinos artificiales: de mostos cocidos y condimentados con saborizantes. Estarían en el lado contrario el vino merum.

Posca, vino de segunda, se tomaba diluido en agua.

Lora, o vino de los esclavos.

OTRA [RECETA] PARA EL ESTÓMAGO: Se limpian unos manojos de acelga, sin lavarlos. Espolvoreas nitro en medio de ellos y atas cada uno de esos manojos. Los pones en agua. Cuando se hayan cocido, los colocas en un recipiente junto con vino paso o con careno; sobre ellos espolvoreas pimienta y comino, y viertes un poco de aceite. Cuando haya hervido, mueles polipodio y trozos de nuez junto con garo; se vierte en un recipiente que esté hirviendo, y se cubre. Se retira de inmediato y se emplea

Sueños del Duque 2009, Bodegas Sierra, variedad tempranillo. Un vino colosal, un clásico.

El Arcipreste de Hita. La Celestina.

Celestina.— Assentaos vosotros, mis hijos, que harto lugar hay para to- dos, a Dios gracias. ¡Tanto nos diessen del paraíso cuando allá vamos! Poneos en orden, cada uno cabe la suya. Yo, que estoy sola, porné cabo mí este jarro y taça, que no es más mi vida de cuanto con ella hablo. Después que me fui haziendo vieja, no sé mejor o cio a la mesa que escanciar, porque ‘quien la miel trata, siempre se le pega della’. Pues de noche en invierno no hay tal escalentador de cama, que con dos jarri- llos destos que beva cuando me quiero acostar, no siento frío en toda la noche. Desto aforro todos mis vestidos cuando viene la Navidad; esto me calienta la sangre, esto me sostiene contino en un ser, esto me ha- ze andar siempre alegre, esto me para fresca. Desto vea yo sobrado en casa, que nunca temeré el mal año, que un cortezón de pan ratonado me basta para tres días. Esto quita la tristeza del coraçón más que el oro ni el coral, esto da esfuerço al moço y al viejo fuerça; pone color al descolorido, coraje al covarde, al oxo diligencia; conforta los celebros, saca el frío del estómago, quita el hedor del anélito, haze potentes226 los fríos, haze sufrir los afanes de las labranças a los cansados segadores, haze sudar toda agua mala, sana el romadizo y las muelas sostiene sin heder en la mar, lo cual no haze el agua. Más propriedades te diría dello que todos tenéis cabellos. Assí que no sé quién no se goze en mentarlo. No tiene sino una tacha, que lo bueno vale caro y lo malo haze daño. Assí que con ‘lo que sana el hígado enferma la bolsa’. Pero todavía con mi fatiga busco lo mejor para esso poco que bevo: una sola doze- na de vezes a cada comida; no me harán passar de allí, salvo si no soy combidada, como agora.

 

Shakespeare.

En sus obras, la aristocracia es representado por:
príncipes daneses (Hamlet); “Rey- Poned sobre la mesa las jarras de vino. Si Hamlet da el primer golpe o el segundo, o está al quite en el tercer asalto, haré que las almenas disparen salvas de ordenanza, y el rey beberá por el éxito de Hamlet y ha de introducir en su copa una perla, la más preciosa que en su corona hayan llevado los cuatro últimos reyes de Dinamarca. ¡Las copas!…Beba el rey ahora a la salud de Hamlet.

abyectos traidores y asesinos de altas esferas (Macbeth); “Me sentaré, ¡servidme vino hasta los bordes! Brindo por la alegría de esta mesa”.

risueños amantes (Romeo y Julieta), «Criado– Ahora os lo diré, sin que me lo preguntéis: mi amo es el riquísimo Capuleto; y si no sois vos de la casa de los Montesco, os ruego vengáis y vaciéis una copa de vino. ¡Que os divirtáis!».

invencibles emperadores y sus obscuras familias (Julio Cesar y Bruto); “Cesar- Buenos amigos, entremos dentro y tomad vino conmigo; y luego nos iremos derechos juntos, como amigos. Bruto- Lucio, trae una copa de vino”.

la pareja de amantes más atractiva de la historia (Antonio y Cleopatra, y también la frase más bella). “I am dying Egipt, dying. Give me some wine and let me speak a little”.

Me muero, reina de Egipto, me muero. Dadme vino, y dejadme hablar un momento”.

La más clara referencia a la bebida de las clases bajas en comparación con las élites aparece en la obra “Taming of the Shrew”. Un pobre sirviente, trastornado por el consumo de cerveza, es engañado y conducido borracho a la alcoba de su señor. Al despertarse y ser tratado con el respeto y la dignidad de un distinguido ciudadano, pide más cerveza, en un hilarante diálogo entre los sirvientes y el nuevo señor.
SLY (despertándose)– Por amor de Dios, una jara de cerveza ligera.
Sirviente 1.– ¿Le apetecería a vuestra señoría beber una copa de jerez (a cup of sack)?
…
SLY– Soy Christopher Sly, no me llaméis merced ni señoría; no he bebido jerez en mi vida y si me dais conservas, que sean de buey. nunca me preguntéis los trajes que voy a llevar, porque no tengo más jubones que espaldas, ni más medias que piernas, ni más zapatos que pies y, a veces, más pies que zapatos, o zapatos tales que se ven los dedos.

Cervantes.

¿A mí con eso? – dijo Sancho—. No toméis menos sino que se me fuera a mí por alto dar alcance a su conocimiento. ¿No será bueno, señor escudero, que tenga yo un instinto tan grande y tan natural en esto de conocer vinos, que, en dándome a oler cualquiera, acierto la patria, el linaje, el sabor, y la dura y las vueltas que ha de dar, con todas las circunstancias al vino atañederas? Pero no hay de qué maravillarse, si tuve en mi linaje por parte de mi padre los dos más excelentes mojones que en luengos años conoció la Mancha, para prueba de lo cual les sucedió lo que ahora diré. Diéronles a los dos a probar del vino de una cuba, pidiéndoles su parecer del estado, cualidad, bondad o malicia del vino. El uno lo probó con la punta de la lengua; el otro no hizo más de llegarlo a las narices. El primero dijo que aquel vino sabía a hierro; el segundo dijo que más sabía a cordobán. El dueño dijo que la cuba estaba limpia, y que el tal vino no tenía adobo alguno por donde hubiese tomado sabor de hierro ni de cordobán. Con todo eso, los dos famosos mojones se afirmaron en lo que habían dicho. Anduvo el tiempo, vendiose el vino, y al limpiar de la cuba hallaron en ella una llave pequeña, pendiente de una correa de cordobán. Porque vea vuestra merced si quien viene desta ralea podrá dar su parecer en semejantes causas.

El bálsamo de Fierabras:

Levántate, Sancho, si puedes, y llama al alcaide desta for- taleza, y procura que se me dé un poco de aceite, vino, sal y romero para hacer el salutífero bálsamo; que en verdad que creo que lo he bien menester ahora, porque se me va mucha sangre de la herida que esta fantasma me ha dado.

Levantose Sancho con harto dolor de sus huesos, y fue ascuras don- de estaba el ventero; y encontrándose con el cuadrillero, que estaba escuchando en qué paraba su enemigo, le dijo:

– Señor, quienquiera que seáis, hacednos merced y beneficio de dar- nos un poco de romero, aceite, sal y vino, que es menester para curar uno de los mejores caballeros andantes que hay en la tierra, el cual yace en aquella cama malferido por las manos del encantado moro que está en esta venta.

Cuando el cuadrillero tal oyó, túvole por hombre falto de seso; y, porque ya comenzaba a amanecer, abrió la puerta de la venta y, llamando al ventero, le dijo lo que aquel buen hombre quería. El ventero le proveyó de cuanto quiso, y Sancho se lo llevó a don Quijote, que estaba con las manos en la cabeza, quejándose del dolor del candilazo, que no le había hecho más mal que levantarle dos chichones algo crecidos, y lo que él pensaba que era sangre no era sino sudor que sudaba con la congoja de la pasada tormenta.

Sancho Panza, que también tuvo a milagro la mejoría de su amo, le rogó que le diese a él lo que quedaba en la olla, que no era poca canti- dad. Concedióselo don Quijote, y él, tomándola a dos manos, con buena fe y mejor talante se la echó a pechos y envasó bien poco menos que su amo. Es, pues, el caso que el estómago del pobre Sancho no debía de ser tan delicado como el de su amo, y, así, primero que vomitase le dieron tantas ansias y bascas, con tantos trasudores y desmayos, que él pensó bien y verdaderamente que era llegada su última hora; y viéndose tan afligido y congojado, maldecía el bálsamo y al ladrón que se lo había dado. Viéndole así don Quijote, le dijo:

– Yo creo, Sancho, que todo este mal te viene de no ser armado caballero, porque tengo para mí que este licor no debe de aprovechar a los que no lo son.

– Si eso sabía vuestra merced – replicó Sancho – , ¡mal haya yo y toda mi parentela!, ¿para qué consintió que lo gustase?

En esto, hizo su operación el brebaje y comenzó el pobre escudero a desaguarse por entrambas canales, con tanta priesa, que la estera de enea sobre quien se había vuelto a echar, ni la manta de anjeo con que se cubría, fueron más de provecho. Sudaba y trasudaba con tales para- sismos y accidentes, que no solamente él, sino todos pensaron que se le acababa la vida. Durole esta borrasca y mala andanza casi dos horas, al cabo de las cuales no quedó como su amo, sino tan molido y quebrantado, que no se podía tener.

Albert Camus. La Peste.

«Por las noches, a eso de las dos, un número considerable de borrachos, expulsados de los cafés, llenaba las calles expansionándose con ocurrencias optimistas».

En un escenario urbano «donde el comercio del vino ocupa el primer lugar», los locales pudieron mantener gracias a ello su oferta, especialmente tras haberse difundido la idea de que «el vino puro mata al microbio». Esto aumentó -dice Camus al principio de «La peste»- la idea «ya natural en el público de que el alcohol preserva de las enfermedades infecciosas».

Poemas.

Ibn Zaidun, Córdoba, 1003.

Cuantas veces pedí vino a una hermosa moza
Y ella muy generosa me ofrecía vino y rosas
Pasaba la noche libando el licor de tus labios
Y cogiendo rosa tras rosa de sus rojas mejillas

Jorge Luis Borges.

«¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?

Con otoños de oro la inventaron. El vino
fluye rojo a lo largo de las generaciones
como el río del tiempo y en el arduo camino
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.

En la noche del júbilo o en la jornada adversa
exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto

otrora lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.»

Miguel Hernandez.

Tus cartas son un vino
que me trastorna y son
el único alimento para mi corazón.

TERROARISTA.