Una dulce semana en Languedoc. El terroir y sus gentes. Parte I.

“El vino es la parte intelectual de una comida, las carnes y las verduras no son más que la parte material”. Alexandre Dumas, escritor francés

Misión: LanguedocWeek#

Fecha: 23-28 abril 2017-05-03

Ruta: Madrid-Montpellier (vía París)

Objetivo: Conocer la AOC Languedoc

languedoc

Llegué el domingo, aunque para ser honestos hasta el lunes no empecé a respirar el verdadero ambiente francés.

La cena de la primera noche fue en un restaurante español. Mis compañeros de mesa fueron un bielorruso, una polaca, un eslovaco y una alemana y quisieron cenar con vinos españoles. Así que en Pezènas, en pleno corazón de Languedoc, degusté un godello, un rioja y un vino de toro. Curiosa manera de comenzar las jornadas de Terroir and Millesime. ¿No creen?

Pero, ¿Qué son estas jornadas? Pues son un auténtico festival para el gusto y el olfato.

La rutina a seguir es muy sencilla. Por la mañana intentas catar todos los vinos que puedes. A continuación hay una comida preparada por Chefs de la región donde compartes mesa con algunos de los bodegueros de los vinos que has probado esa mañana. Después una actividad que suele ser visitar una AOC y recorrer viñedos y después a cenar. Como ven la agenda es apretada, pero muy muy entretenida.

Una cosa tengo que reconocer, nunca pensé que llegaría a decir: “Aquí hay demasiados vinos”. Es imposible probarlos todos y cuando descubres uno que te ha conquistado no puedes o mejor dicho, no quieres repetir, porque quieres probar más.

Vas a la búsqueda del siguiente, necesitas volver a sentir ese subidón que te da cuando te cautiva un sabor.

En Béziers cocinamos tapas con Chefs franceses, codo a codo con ellos, para después ofrecer al resto de nuestros compañeros esas tapas en forma de cena, regados con vinos de Minervois, todo envuelto en un ambiente flamenco, música y baile español. Olé.

cocinando

He paseado entre los viñedos de Faugères, donde una maravillosa mujer con una vitalidad envidiable nos ha enseñado a construir un muro de piedra seca. Con los bodegueros de la zona compartimos sus vinos y nos contaron sus secretos.

Me he perdido entre las viñas de Pic Sain-Loup, he tomado fresas con sus vinos rosados en sus campos y me he emborrachado de la belleza del paisaje.

Me he enamorado completa y perdidamente de los vinos de Terrasses du Larzac y he tenido el privilegio de conocer a Charlotte de Bearn-Cabissole, la generación número 32 de bodegueros. Su Chateau, Chateau de Jonquières, ha pertenecido a esta familia desde el siglo XII. Ahora ella junto con su marido llevan las riendas del negocio familiar. No pude evitar preguntarle si no le daba vértigo asumir esa responsabilidad de siglos y con una sonrisa en la que se vislumbraba el orgullo de seguir la tradición me contestó que prefería no pensar en ello.

chateau-jonquieres

He dejado que mi mirada se perdiera entre viñedos para toparse con el mar en Picpoul de Pinet, me encantó la frase con la que se identifica esa AOC, “Son terroir c’est la mer”, El terroir es el mar. Estos vinos blancos los acompañamos con ostras y mejillones, buen plan, verdad?

Y se me ha encogido el corazón al ver cómo las heladas tardías de abril se llevaban el trabajo y el esfuerzo de muchas de estas personas que nos han abierto sus bodegas al congelarse sus viñas.

Una región que lleva desde tiempos de los romanos haciendo vino, el testigo después lo cogieron órdenes monásticas y ahora lo mantienen y lo muestran al mundo hombres y mujeres que llevan las tradiciones el buen hacer como parte prácticamente de su ADN.

Gracias a todos los que han trabajado para hacer posible esta nueva edición de Terroir et Millesime en Languedoc.

El objetivo lo he cumplido, he conocido parte del corazón de Languedoc.

Cada viñedo que hemos visto se merece una reseña específica, así que por favor sigan conectados. Seguro que hay más.

viñedos de Faugeres

 

 

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