Ribeiro, Mosaico de Terroir. Bodegas, colleteiros y vinos. Parte lll.

 “Hermosas son las estaciones todas para el mortal que en sí guarda la dicha”, Rosalía de Castro.

La curiosa amabilidad gallega, tan poco diplomática y tan cercana, el paisaje desgarrador, todo piedra, niebla y cielo, las tímidas montañas recortándose a lo lejos, las viñas, sobrevivientes de un mundo pasado, las casas en aparente abandono, los bellos valles desvaídos en la bruma, la tierra, Galicia rodeándonos por todos lados. Durante dos días vamos a visitar la zona de Ribeiro, conocer a sus gentes y andar por sus viñedos. Es un entorno mágico, te atrapa.

 

Antes de la visita.

La D.O. Ribeiro no es una desconocida. No hace tanto era famosa por sus vinos sin filtrar tomados en cuencos de cerámica por los peregrinos y visitantes de la región y por los vinos asequibles de supermercado. Hoy en día la percepción del vino de Ribeiro ha cambiado. El trabajo desarrollado por pequeños viticultores buscando la calidad utilizando las uvas autóctonas está dando sus frutos. Sin embargo, a pesar de que los vinos de Ribeiro ocupan cada vez más espacio en las tiendas especializadas y en las cartas de los restaurantes, no es fácil tener la oportunidad de catar una muestra lo suficientemente significativa de vinos como para hacerse una idea cabal de lo que en realidad está sucediendo en este lugar tan recóndito. He tenido la fortuna de ser invitado por el Consejo Regulador de Ribeiro y tengo dos días por delante para degustar, en compañía de los elaboradores y andando por sus viñedos, muchas de sus creaciones.

Cepa conducida en estaca y poda en bico.

Cepa conducida en estaca y poda en bico.

Lo que vagamente sabía.

Antes de ir había catado algunos vinos de Ribeiro. Entrecerrando los ojos y cogiendo los trazos gruesos quizá la historia del Ribeiro moderno, o al menos de su repercusión mediática, empezó con Emilio Rojo y su brillante aparición en televisión con sus extravagantes comentarios. Su vino es un vino de culto, difícil de encontrar y caro, bastante más caro que los de sus vecinos. La llegada de José Luis Cuerda, director de cine, y de su vino San Clodio, dan glamour, visibilidad y un acceso a los vinos de la zona. Gomariz lleva años trabajando casi sigilosamente pero ocupando cada vez más espacio y elaborando vinos de calidad. Viña Costeira, el vino de la cooperativa, está en todos los supermercados, pero sabes que inviertes bien tus 6 euros cuando pagas. En los últimos años personalidades como Xosé Lois Sebio acapara la atención con su original Super Héroe y el extraorinario Salvaxe, la familia Formigo en la bodega Finca Teira rescata la esencia de la tierra en Teira X y el fresquísimo y personal tinto Finca Teira. Incluso Comando G, buscadores de parajes singulares, elaboran en la zona Viña Mein, encerrando la personalidad de cada paisaje en una botella. También sabía que existía un vino dulce, inmemorial, hecho de uvas de calidad deshidratadas sobre paja, a la sombra, dentro de las casas. Tiene el nombre de tostado pero pocos, muy pocos, lo han probado.

 

Visto así, parece que tenía un conocimiento bastante completo. Nada más lejos de la realidad. Las estadísticas de la cosecha de 2016 desvelan que hay 109 bodegas de las cuales 72 son Colleteiros. Un colleteiro solo puede elaborar vinos de sus propios viñedos, no puede comprar uvas ni vino elaborado, y no puede producir más de 60.000 litros al año. El D.O. ampara 2.232 hectáreas repartidas entre 5.782 viticultores. La producción es casi en su totalidad de vino blanco, este año algo más del 90% del total, dejando algo menos del 10% para la producción de uva tinta. En total, el rendimiento medio por hectárea es de 5197 kilos. Debemos tener en cuenta que las zonas de valle dan unos rendimientos mucho más altos y hay uvas destinadas a la gran producción para vinos de precio más bajo, lo que nos da emplazamientos especiales donde las vides apenas dan un par de racimos de uvas. Bajas producciones, minifundismo, uvas autóctonas, clima de transición entre el mediterráneo y el oceánico, tierras de granito y arena, tres valles con sus tres ríos (toda esta información en los dos post anteriores)…todo me era extraño.

Cepa atada con un "bimbio", arbusto autóctono, da mimbre.

Cepa atada con un “bimbio”, arbusto autóctono, da mimbre.

La visita.

Cuando llego a la estación de Pontevedra me está esperando Erika, directora de promoción y comunicación de consejo regulador, y me deposita amablemente en el balneario donde vamos a dormir las siguientes dos noches. Desde el primer momento me siento acogido entre amigos. Durante la cena me reúno con el resto de compañeros con los que voy a disfrutar el fin de semana. Son comunicadores de diferentes medios, internet, radio, prensa escrita… de toda España. Nos presentamos, saludo a los conocidos y pongo cara a alguno que conozco y sigo pero nunca había visto antes. Pronto a la cama, nos esperan dos días llenos de emociones.

 

El Programa:

Incluye charlas, visitas a bodegas y tres “túneles de vino”. Es imposible visitar todas las bodegas y es arduo y poco instructivo darte un atracón de vinos en una sola sesión. La organización ha pedido muestras a las bodegas y ha dividido las muestras en tres sesiones de entre 20 y 25 vinos, antes de comer y cenar, para que tengamos tiempo para catar tranquilos y tomar notas y luego disfrutar de los vinos comiendo. La elección de bodegas a visitar también me parece correcta. Abarca desde un pequeño colleteiro del valle de Arnoia con una producción de 17.000 botellas hasta la cooperativa Viña Costeira, capaz de procesar 5 millones de kilogramos de uva. Los desplazamientos son en autobús. Serpenteamos colina arriba en suave declive despeñándonos desde las alturas a los recónditos valles, ocultos tras la bruma y la maleza. Observaremos mudos viejas ermitas, puentes de piedra, naturaleza limpia, los ríos ansiosos buscando su destino. Es imposible no dejarse arrastrar por la poderosa belleza del entorno semi salvaje. En los próximos dos días me haré una idea cabal de lo que se esta moviendo en el alucinado paisaje llenos de espíritus conocido internacionalmente como Ribeiro.

 

Las bodegas y los bodegueros.

 

Bodegas Cunqueiro, Prado de Miño, Catrelo de Miño.

 

Cuando llegamos a la bodega Cesar, uno de los dueños, nos invita a dar un paseo hasta los viñedos. Andamos un kilómetro en una tarde radiante. Vemos las viejas vides retorcerse en el esfuerzo de crecer, la tradicional poda en “bico” (beso), la conducción en estaca. La vid se ata a un palo con un “bimbio”, un arbusto que da una largas y maleables ramas de mimbre, ecológico y muy trabajoso. Vemos parcelas abandonadas donde la vegetación reconquista su espacio, trozos de tierra baldía  donde han arrancado los viñedos, bosques cercanos. El paseo desentraña el alma más oculta de los valles gallegos.

Nos detenemos delante de una casa de piedra, una antigua bodega tradicional. Nos dan unas copas y catamos los vinos. Las botellas tienen un moderno diseño, con la intención clara de llamar la atención. Son jóvenes y con su presencia en redes sociales, la arriesgada propaganda y frases como “momento cunqueiro” demuestran atrevimiento y ganas de hacer cosas diferentes. Representan la cara innovadora de la denominación.

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Bodega Priorato de Razamonde, Razamonde, Cenlle.

Anochece. El sol cae despacio entregando su reino de luz a las sombras con un grito incandescente rompiendo el horizonte. Hacemos las últimas fotos en el ocaso mientras José, el propietario, nos da una clase magistral de historia. Empieza cuando los romanos llegaron a la zona para disfrutar de su gran tesoro; no era el oro existente en el río sino sus aguas termales y sus pozas extendidas a lo largo del río. Nos enseña un lagar tradicional y degustamos sus vinos. No compran vino ni uva a otros viticultores, pero al elaborar algo más de 60.000 litros al año no puede poner colleteiro en al bodega aunque en la práctica lo sea.

Tradición y amor a la tierra.

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Adega Eloi Lorenzo, A Ponte, Arnoia.

El frío muerde. El sol aporta una tímida tibieza en la mañana clara como el cristal. Andamos por el pueblo fantasmal. Alguna casa abandonada es devorada por la vegetación. Eloi nos enseña sus viñedos, vemos el pequeño río en su pequeño cauce.

Eloi- Cada vez llueve menos. No hace tantos años en enero no se podía pasar por aquí, había dos metros más de agua.

Nos cuenta: -Son mucho mejores las viñas en montaña que en vega. Menos productivas y dan mucho más trabajo, pero la calidad es mucho mayor. Son poco rentables y muchas han sido abandonadas.

Llegamos al viñedo.

Eloi- Aquí tengo dos hectáreas juntas. Mis abuelos tenían dos parcelas grandes para la zona y he tardado años negociando con 48 propietarios para juntar todo el terreno. Dejo cubierta vegetal y no utilizo insecticidas.

De vuelta descubrimos una bodega casi de juguete, pequeña, de viticultor. Nos pegamos todos la fuego mientras disfrutamos de los vinos.

Eloi es la imagen del colleteiro.

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Bodega Viña Costeira, Valdepereira, Ribadavia.

Es la cooperativa de la región y, con toda probabilidad, la responsable de la no extinción del cultivo de la vid en Ribeiro. Seiscientos cooperativistas, pequeños viticultores propietarios entre todos de unas 800 hectáreas, traen sus uvas cada año después de la vendimia. Es una bodega grande, pero todo el trabajo es delicado. Fundada en 1952 en otro lugar, construyeron la actual en 1968. A principios de los años 80 el 95% de las variedades del viñedo de Ribeiro eran palomino (aquí llamada jerez) y alicante-bouchet (garnacha tintorera). En 2003 ampliaron la bodega para habilitar una segunda entrada para las variedades autóctonas. El esfuerzo realizado por la cooperativa desde los años 80 ha dado sus frutos, premiando a los viticultores que realizan bien su trabajo. Las uvas se seleccionan por su variedad, haciendo una primera selección entre variedades autóctonas por un lado y alicante y palomino por otro. Una segunda selección separa las uvas de mejor calidad. Este sistema de gratificación por calidad ha influido de forma notable en el porcentaje de variedades autóctonas en el viñedo, siendo en la actualidad las predominantes con un 65%. La bodega posee 5 parcelas en propiedad, realizando ellos mismos las labores de campo.

 

La selección de uvas por variedad y calidad, la propiedad de viñedos y las posibilidades brindadas por una bodega con buenas instalaciones permite un gran abanico de elaboraciones, desde sencillos vinos hasta vinos de autor. Su vino más popular, Viña Costeira, está elaborado con variedades autóctonas (algún año puede llevar un 5% de palomino) y nunca pasa de 12 grados. Su precio de venta es inferior a 6 euros.

La bodega también elabora vino espumoso, desde este año amparado por el consejo regulador de Ribeiro y una joya enológica única, el tostado de Ribeiro.

El tostado de Ribeiro era un vino dulce tradicional elaborado prácticamente en todas las casas de viticultores. Las uvas se vendimian maduras en un año seco. Es una condición indispensable, los años húmedos la uva desarrollaba botritis y no se puede utilizar. Se eligen los racimos uno a uno, eligiendo aquellos con la uvas de piel más turgente. Durante 4 meses se deshidrata despacio, a cubierto, en una zona oscura de la bodega para respetar el ácido málico y mantener la sensación de frescor. Una vez convertidas en pasas son prensadas. El rendimiento por kilo de uvas es de 190 gramos de mosto. Por cada 100 kilogramos de uva consiguen 19 litros de mosto (con uva sana con cada 100 kilogramos de uvas se consiguen 70 litros de mosto). El mosto fermenta lentamente, hasta los 13-13,5 grados, dejando un azúcar residual de 140 gramos. Después pasa dos años en barricas pequeñas de 64 litros. En Viña Costeira la uva utilizada para su elaboración es 100% treixadura.

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Los vinos.

A lo largo de los dos días he catado casi un centenar de vinos, he visitado los viñedos, he hablado con los viticultures, he comentado con mis compañeros sus percepciones, he disfrutado, he escuchado y he aprendido. He llegado a algunas conclusiones.

 

Blancos.

La calidad de los vinos blancos es sorprendentemente alta. Es difícil encontrar tantos vinos de tanta calidad agrupados alrededor de una única denominación. Hay algún vino monovarietal pero lo normal es que estén elaborados con una mezcla de variedades. Poseen una personalidad única. Potentes, con cuerpo, con alcohol, pasan elegantes dejando recuerdos perfumados complejos y agradables, persistentes y redondos. Muy muy recomendables.

 

Tintos.

Vinos originales, frescos y muy agradables, posiblemente todavía en construcción, necesitan más trabajo y algún año más de experimentación para alcanzar todo su potencial. Son diferentes y muy fáciles de beber, directos, con taninos finos, buena acidez y deliciosa sensación al final. Muy buenos.

 

Tostado.

Joya enológica de producción reducidísima. Vino naturalmente dulce, sin alcohol añadido. Dulce, sedoso, fresco, largo. Todas las virtudes de un vino dulce de alta gama. Solo tres bodegas producen tostado, Viña Costeira, A Teira y Reboreda.

 

Gracias a Vinopack por invitarme, a Erika por cuidarme, a Felicísimo por todas sus atenciones con nosotros y en especial a Cristina Alcalá, gerente de Ribeiro y amable ser humano que en vez de disfrutar de su tiempo libre me dio un paseo enseñándome Ourense hasta que salio mi tren. Un saludo especial a todos mis compañeros de viaje, conocidos comunicadores  a nivel nacional, en especial a aquellos con los que pasé mas tiempo @nachete67, Agustin, Beatriz, @_franleon, @zoltancsabanagy futura estrella mediática si no lo es ya, Carlos y a @sibaritastur, puedes no estar de acuerdo con todo lo que dice, pero es imposible no aprender de sus enciclopédicos conocimientos.

 

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