La Chenin Blanc, el tesoro del Loira. Parte 1

Decía Monsieur Leroy  en el cómic Los Ignorantes: “la chenin es la mejor (variedad de) uva del mundo”. Siempre resulta sospechoso cuando un elaborador dice eso sobre la variedad de uva que cultiva, pero en este caso habría que escucharle. El era un friki del vino y se gastaba un montón de dinero catando  vinos por todos los lugares a donde iba. Trabajaba de  banquero. Lo dejó para ir al Loira a cultivar una uva en una parcela con unas características únicas y hacer vino. La parcela se encontraba en Anjou. La variedad principal, la Chenin Blanc.

Algo de historia:

La historia de la Chenin está íntimamente ligada al Loira. Llamada sucesivamente franc blanc, plant d’Anjou, plant de Bréze o pineau de la Loire nunca ha abandonado las orillas del río.

Los primeros testimonios proceden del año 845 de la abadía de Saint-Maur, entre Angers y Saumur. En 1154 los vinos de Anjou son tan famosos que Henri ll de Plantagenêt, convertido en rey de Inglaterra, no quería otro en la corte. Pero es el gran Rabelias, en Gargantua, el primero en utilizar la palabra chenin en 1534.

Entre los siglos XVl y XVll el viñedo se extiende de las riberas del Loira hacia sus afluentente (Loir, Aubance, Layon…). En el siglo XlX eran reconocidos como unos de los mejores blancos de Francia. Como todos los viñedos de Europa, fueron devastados por la filoxera y la replantación se realizó principalmente con variedades tintas con la excepción de las zonas famosas por sus extraordinarios vinos dulces.

Hoy es la 2º variedad blanca en producción a lo largo de todo el Loira. 

Clima.

La ciudad de Angers, alrededor de la cual se encuentran la mayoría de las AOC cuya variedad principal es la Chenin, se beneficia de un clima oceánico templado, con desviaciones de temperatura muy débiles y precipitaciones de lluvia inferiores a 600 milímetros cúbicos por año.

Suelo:

No hay que olvidar que la gran revolución biodinámica viene de esta zona de la mano de Nicolas Joly y de su famosísimo vino la Coulé de Serrant. Muchos de sus más fervientes seguidores son de aquí. Cuando vas a visitar una bodega te llevan al viñedo, se agachan y te lo hacen tocar. Lo primero que te dice un elaborador francés es como es el suelo de su viñedo.

Pues así es: Muy variado, pero principalmente el viñedo se encuentra en un zócalo precámbico formado hace 500 millones de años y paleozoico de la era primaria de esquistos, rocas magmáticas, finas piedras de basalto oceánico y pequeñas piedras volcánicas.

Características.

Su principal virtud es su gran versatilidad para elaborar vinos de calidad.

Con la cepa chenin se elaboran frescos y seductores vinos jóvenes, complejos y minerales vinos de guarda, legendarios  vinos dulces e incluso espumosos.

Su extraordinaria capacidad para dejar expresar su origen, el clima y la tierra de la que proceden.

Desarrollar el gran potencial de esta variedad exige un gran trabajo en los suelos  del viñedo, la drástica reducción de los rendimientos, la búsqueda de la madurez conservando la acidez y ajustar los tiempos de crianza.

Los vinos.

  • Vins de Printemps: son los vinos jóvenes. Alcanzan su potencial de expresividad en los primeros días y meses después de embotellados. Son vinos frescos, frutales y muy vivos.
  • Vins de Garde: vinos sometidos a algún proceso de envejecimiento. Como dice su nombre, no se hacen para consumir jóvenes, sino que alcanzan su mejor momento con el paso de los años. ¿Cuántos?, por supuesto depende, pero son vinos muy longevos, pudiendo alcanzar su momento de plenitud  de 5 a 25 años. Con el tiempo se vuelven más minerales y complejos, desarrollando aromas secundarios de cera de abeja, torrefacción, yodo y silex. Los bien elaborados tienen esa característica casi perdida llamada “Terroir” 
  • Vinos espumosos. Elaborados mediante el método tradicional o de segunda fermentación en botella. Están buenos, pero les queda un largo camino por recorrer, en especial en los tiempos de estancia del vino en contacto con las levaduras. Buen  potencial, pero se venden demasiado jóvenes.
  • Vinos dulces. El gran tesoro del Loira. Vinos fantásticos, con un potencial de envejecimiento larguísimo, dorados y dulces, nada empalagosos gracias a su magnífica acidez, complejos y casi eternos en el posgusto.

Dos formas de elaborarlos:

    • Vinos de vendimias tardías con uvas pasificadas vendimiadas en sucesivas pasadas por la viña en diferentes días, recogiendo únicamente las uvas sobremaduradas en su momento óptimo. Los aromas recuerdan a las flores blancas, melocotón, albaricoque e higos. Sutiles recuerdos florales de acacia y rosa.
    • Vinos selección de granos nobles, elaborados con uvas atacadas por el hongo de la botritis cinerea seleccionadas una a una. La complejidad aromática es mayor, siendo uno de los vinos más complejos del mundo. Mieles, frutas en almíbar, mermelada de naranja amarga, flores, frutos secos, cera de abeja… con el envejecimiento las notas florales se afinan y los aromas evolucionan a resina, almendra, bergamota y notas exóticas. Y mucho más.
Terroarista