El artículo de Luis Gutiérrez, el amigo americano y la carta abierta de “los amigos” de Ribera del Duero.

Wine to me is something that brings people together. Wine does promote conversation and promote civility, but it’s also fascinating. It’s the greatest subject to study. No matter how much you learn, every vintage is going to come at you with different factors that make you have to think again“. Robert Parker Jr. el amigo americano. “El vino para mi es algo que junta a las personas. El vino promueve conversaciones y nos hace más civilizados, pero también es fascinante. Es una magnífica materia de estudio. No importa cuanto hayas aprendido, cada añada viene con aspectos diferentes que te hacen pensar de nuevo” (la traducción es mía, perdón).

En este mundillo todos sabemos quien es Luis Gutiérrez. Pero si levanta la vista del ordenador y pregunta a la persona que tenga más cerca es muy probable que no lo sepa. Sin embargo, si pregunta a esa misma persona el nombre de su jefe, Robert Parker, es casi seguro que tenga una idea más o menos clara de quien es y de la influencia de este personaje.

Luis Gutiérrez es el catador de la revista The Wine Advocate para los vinos de España, Chile y Argentina. The Wine Advocate fue fundada por el celebérrimo crítico de vino Robert Parker; es la publicación de vino más influyente del planeta. La revista publica cada año su famosísima lista de puntuaciones, conocida como la lista de “Puntos Parker”. Los vinos bien puntuados van a venderse con facilidad a un alto precio, ese es el poder del amigo americano. Obviamente el señor Parker es humano, y no puede catar todos los vinos del mundo. Por lo tanto tiene contratados a unos “expertos” en diferentes países para que le ayuden en esta colosal tarea. La mayoría de los vinos puntuados de estos países no han sido catados por el gurú americano, sino por alguno de sus adláteres contratados. La mayoría del público desconoce que muchísimos de los vinos con puntuación Parker no han sido catados por Parker, sino por el personal contratado a sus órdenes. La ficción de que todos los vinos han sido catados por el gran gurú es intencionada; la influencia y credibilidad de los catadores contratados para catar los vinos en los distintos países es muy limitada, y su presencia mediática prácticamente nula.

Luis Gutiérrez pertenece a este grupo. Si importancia y su influencia existen desde que el amigo americano le dio el poder. Anteriormente escribía en publicaciones de divulgación para prensa especializada. No dudo en ningún momento de que es un gran catador y un hombre con profundos conocimientos sobre vino. Sin embargo, al menos en España, su influencia sobre el consumidor final, sobre todo en el profesional, es muy baja. No conozco a nadie que siga sus consejos, ni para comprar una botella para consumo personal y, ni mucho menos, para elaborar una carta de vinos en un restaurante o vinoteca. Claro que hay vinos muy bien puntuados por él que son muy caros y tremendamente exitosos y de moda, pero la mayoría, sino todos, ya estaban muy bien puntuados antes de la llegada del señor Gutiérrez, con los anteriores catadores contratados por Parker. Una de las grandes quejas de todos los elaboradores es precisamente que el señor Gutiérrez no corre riesgos, y siempre puntúa los mismos vinos, año tras año, con las mismas calificaciones.

Luis Gutiérrez es el protagonista de lo que podríamos llamar “el escándalo del otoño”. Ha publicado un artículo dando su opinión sobre la Ribera del Duero y algunas personas se han ofendido.

El artículo, publicado en The Wine Advocate en agosto de 2018. No puedo reproducirlo porque es solo para suscriptores.

El artículo empieza con un lamento desgarrador que parte el corazón, la soledad del catador; “Sí, me siento un poco solitario hablando de las deficiencias en vinicultura en la Ribera del Duero”; y razona como deben sentirse las personas sensibles que quieren elaborar vino en una zona tan hostil como la Ribera del Duero, aislados y solos, como él. Califica los vinos de aburridos y se reitera, sacando viejos artículos de su hemeroteca, en que todos los vinos son iguales, copias unos de otros. Se lamenta amargamente de que no quieran escuchar sus sabios consejos; “No quieren escuchar que el rey va desnudo” y ataca la forma en que los viticultores trabajan y entienden la tierra. La frase con la que empieza el tercer párrafo es una declaración de intenciones; “Cuesta mantener la motivación para catar estos vinos, y es una de las regiones que menos me apetece visitar”. Posteriormente hace un análisis de las últimas añadas de la zona. “Las generalizaciones de añada parecen cada vez menos relevantes en una zona que se divide en dos grupos muy distintos: los que buscan el equilibrio y la frescura sin olvidar el poder inherente de la zona, y los que siguen buscando la maduración fenólica, exprimiendo la uva hasta más no poder y creyendo que lo mejor es que pase el mayor tiempo posible en roble (y cuanto más nuevo, mejor)”. El artículo termina con la enumeración de algunos grandes elaboradores de la zona, y con una pequeña esperanza en el futuro; pero todo va demasiado despacio y el desprestigio de la zona, dentro y fuera del país, es cada vez mayor. Para evitar ser acusado de plagio el texto entre comillas es una transcripción literal del artículo.

Sus conclusiones son, cuanto menos, discutibles, y obviamente no compartidas por todos, en especial cuando trata de adivinar como se van a comportar las añadas desde 2016, llegando a conclusiones no compartidas por los elaboradores y catadores especialistas en la región (ni por este humilde escritor).

La indignación provocada por el artículo ha desembocado en la redacción de una carta abierta por parte de “unos amigos de la DO Ribera del Duero”.

La carta abierta

La carta, escrita desde la indignación de la ofensa reciente, es bastante desafortunada y parece más una pataleta que una respuesta razonada y cabal, llegando al insulto personal. No aporta nada y provoca malestar. Las consecuencias de una reacción tan irresponsable son incuantificables. Una de las razones del éxito de la denominación en los últimos años es el apoyo de la prensa especializada. Insular sin reparos a uno de sus periodistas por hacer su trabajo no parece una buena estrategia. ¿Nadie se ha dado cuenta de que un despropósito semejante no puede más que dar publicidad al artículo haciéndolo más visible, al mismo tiempo que hace la figura del crítico más simpática a ojos del público? Para más agravio la carta no está firmada por su autor o autores.

Los responsables de la denominación deberían redactar una nota de prensa, firmada, desautorizando el uso del nombre de la denominación en la carta y dejando claro que ha sido escrita por un grupo de personas que no representan al Consejo Regulador. Deberían hacerlo urgentemente; cuanto más tiempo pase, será peor.

Mi opinión sobre los que opinan, incluido yo.

Una opinión representa la forma de pensar y sentir de un solo individuo, no involucra a la humanidad. Las opiniones derivan de la sabiduría y de la experiencia, pero también de los prejuicios y de la vulnerabilidad a las modas del momento, y por supuesto de la postura de la persona que te paga por darla, de la opinión del jefe. Indudablemente, algunas tienen más influencia que otras, muchas veces de forma desproporcionada. Damos credibilidad a personas que no conocemos y confiamos más en su criterio que en el nuestro propio. Es culpa nuestra creer como verdad absoluta una simple opinión, sacralizando las ideas de un pequeño número de personas. Les convertimos en gurús o influencers (por usar la palabra de moda). Robert Parker es el jefe sagrado; Luis Gutiérrez es el empleado al que ha otorgado el poder. Debería entender esta realidad; sus jefes le defenderán mientras les sea útil. Las peleas cuerpo a cuerpo no les son interesantes sino promocionan la marca. Muchas desavenencias con personas importantes pueden tener consecuencias. No quiero decir que su puesto de trabajo peligre; pero tampoco ayuda. Y si recibe muchas más críticas por sus críticas con fundamento puede pasar cualquier cosa.

Hay algo de las críticas que no me gusta (y lo digo como gran consumidor de consejos en cine, libros, arte, etc) y es cuando atacan y destruyen el objeto del que hablan. Entiendo recomendar un bien por que lo amas, pero no entiendo perder el tiempo hablando mal del resultado de la experiencia y trabajo de una serie de personas a las cuales tu comentario puede hacer mucho daño. Las palabras y opiniones en la revista de Robert Parker tienen resonancia mundial. Los demoledores comentarios de Luis Gutiérrez pueden hacer un daño colosal al trabajo de miles de personas, que no lo duden, quieren hacer bien su trabajo y lo hacen lo mejor que pueden.

Las opiniones de Luis Gutiérrez responden sin duda a ideas preconcebidas antes de catar los vinos (queda claro cuando lees sus artículos y de la pereza que le da degustarlos). Los vinos los cata a etiqueta vista, y solo las referencias o marcas que elije. Los prejuicios y la falta de objetividad al conocer los vinos invalidan su opinión. Claro que tiene razón en algunos de sus comentarios; la moda tiende hacia vinos más ligeros y más frescos. Los elaboradores de la zona son conscientes y trabajan en esa dirección, pero es difícil acometer los cambios, sobre todo cuando existe una demanda de esos vinos. La Ribera del Duero es una denominación relativamente joven, necesita tiempo para ir evolucionando poco a poco, despacito, como el propio señor Gutiérrez admite.

 

Podemos cambiar la actitud de ciertos críticos simplemente aceptando los buenos consejos y deslegitimando sus opiniones negativas; no suman y pueden ser muy peligrosas. Eso sin contar con la imperdonable arrogancia de atribuirse el don divino de poder dar una valoración de puntos a un vino. No puede valorarse una sensación subjetiva con una escala métrica objetiva, de la misma forma que no puede puntuarse un cuadro, un beso, un paisaje, el amor, el sexo, etc; simplemente, no es posible. Es una artimaña milimétricamente pensada y utilizada para engañar al público, a ustedes y a mi, presentado las puntuaciones como una verdad contrastable cuando solo son pura invención.

CARTA ABIERTA A LUIS GUTIÉRREZ

ROBERT PARKER JR. FIGURA Y SISTEMA DE PUNTUACIÓN

ROBERT PARKER JR. LA INCONSISTENCIA DE LA CALIFICACIÓN DE 100 PUNTOS (Y DE TODAS)

TERROARISTA

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