Languedoc 2018, a la conquista del mundo.

“Money doesn´t grow on trees, except in France, that grows from vines” escuchado a un periodista esta semana. “El dinero no crece en los árboles, exceto en Francia, que crece en las viñas”.

Estoy en el autobús, camino de Perpignan. Por la ventana veo el mar y los caladeros donde crían las ostras. En mi autobús hay unas 40 personas de más de 10 nacionalidades diferentes. Todos escriben sobre vinos. Las viñas parecen tranquilas en el benéfico sol mediterráneo, los Pirineos amenazan con su musculatura maciza y blanca de nieve a lo lejos y en la paz de este jardín bendecido por la mano de Dios solo tengo una conclusión; a todo aquél que lea esto, aprenda inglés.

La mayoría de los periodistas son americanos, así que ellos no tienen problemas de integración. La mayoría de los invitados, incluidos los elaboradores de vino, hablan francés. Los organizadores han dispuesto de traducción en todas las actividades, por lo cual todo es en francés e inglés. Alguno de los invitados, la minoría, que no hablan el idioma, vagan como ánimas en pena sin entender nada y sin hablar prácticamente con nadie. En vez de poder compartir experiencias e historias están encerrados en un silencio marginador.

Los viajes, y las personas interesantes que conoces en ellos, generan ideas, que en mi ilusa cabeza siempre pienso que puedo utilizar para mis historia. Pero son tantos y tan graciosos y la pereza es tan fuerte que nunca llegan a concretarse en lo que realmente han sido, experiencias únicas. Y es una pena, porque compartir tiempo y vinos con personas que los aman es una de las mejores ofertas de este mundo traidor.

¿Qué hago aquí?, se preguntarán. Yo también me lo pregunto; por azar formo parte de una selección de periodistas y pensadores de vino (yo me he colado en la de bebedores sin pedigrí). Creo que la respuesta más correcta sería aprender; aprender y no dejar de sorprenderme por lo bien que los franceses saben vender su vino. Y degustar todos los vinos que están a mi alcance.

Una breve historia Languedoc.

No hace tanto la zona de Languedoc era una zona de volumen, de mucha producción vendida a precio bajo y generalmente a granel. En menos de 20 años, con un trabajo basado en la búsqueda de valor añadido con el trabajo en el campo y busca de la tipicidad de la zona, los vinos empiezan a ser conocidos mundialmente. ¿Cómo han conseguido este asombroso cambio en tan poco tiempo? La respuesta parece sencilla sobre el papel, pero responde a una planificación perfecta, la elaboración de un plan a desarrollar en décadas y al trabajo sin pausa de un gran grupo de personas con un objetivo común.

La historia del Languedoc empezó hace 80 años con el reconocimiento de apelación a Frontignac y siguió con el reconocimiento como VDQS (Vins De Qualité Supérieure) a varias zonas de produccion entre 1945 y 1960 (Faugètes, Saint-chinian) pero es a partir de 1985, cuando la apelación Coteaux de Languedoc se convierte en una AOC, cuando se produce el gran cambio. La AOC dispone de un viñedo extenso, de unas 40.000 hectáreas, y, con pocas excepciones, volcado en la producción de gran volumen y de vino de mesa de bajo precio. Una serie de vignerones se dan cuanta de la gran calidad de sus viñedos y de la posibilidad de elaborar vinos de alta gama a la vez que les sorprende la fragilidad de estos terroirs de excepción. O consiguen ser considerados lugares capaces de producción de vinos de calidad o están condenados a desaparecer. Trabajan en la protección de este viñedo y en 2007 consiguen la AOC Languedoc. En este momento ya se producen vinos de bajo precio como vinos de mesa o amparados por IGP, y vinos protegidos por las denominaciones más pequeñas que se encuentran en la más grande de Languedoc.

Esto presenta un problema. Dentro de la misma denominación hay vinos de 3 euros y vinos de 30, lo cual genera confusión entre los consumidores, que se preguntan ¿por qué este vino es tan caro y este tan barato viniendo del mismo sitio?.

Viñas inundadas en una año excepcional, aquí llueve muy poco.

A partir de 2011 elaboran una estrategia para intentar aclarar esta situación. Establecen una estructura de oferta piramidal de calidad. En la parte de abajo estarían lo vinos de calidad, buenos para conocer la región, amparados por la AOC Languedoc. En la zona intermedia estarían los grandes vinos de Langudoc, vinos de fuerte personalidad, reflejo de la tipicidad de cada zona y de su terroir. En lo alto de la pirámide estarían las denominaciones más pequeñas, los grandes emplazamientos, con vinos de excepción, para iniciados que buscan grandes vinos.

Para conseguir la denominación comunal hay que trabajar sobre la calidad al menos 10 años y cumplir una serie de principios que han de ser respetados.

  • La delimitación de la región debe ser pequeña.
  • Condiciones de producción muy exigentes (muy bajas producciones, más pies de viñas por parcela para fomentar la competencia, etc.)
  • Las viñas han de estar todas en la misma zona.
  • Cada AOC comunal tiene su propia reglamentación (Cahier de charges).
  • Deben tener un máximo de diez pueblos (communes) en la zona amparada.

El trabajo va dirigido a la protección de estos terrenos de gran calidad que sin la denominación comunal correrían el riesgo de desaparecer. En los próximos años aparecerán 36 nuevas AOC. Hoy son vinos calificados Languedoc, pero trabajando junto a los vignerones, movilizados por el mismo objetivo, serán los grandes vinos del mañana.

Un ejemplo es Minervois. En pocos años aparecerán dos nuevas denominaciones comunales muchos más pequeñas dentro la actual AOC Minervois, Laure Minervois y Minervois Cazelle.

Una aclaración. Aunque esta denominación habla de crus cuando se refiere a sus mejores terroirs y a sus denominaciones más pequeñas, en la etiqueta no puede aparecer la palabra cru. Esta denominación pertenece en exclusiva a los grandes vinos de Burdeos y Borgoña.

Para acabar, una última foto. En ella aparecen todos los vinos elaborados en la zona, amparados por diferentes apelaciones según el tipo de terroir. Un mismo productor elabora vinos de AOC regional, IGP y de cru, además de elaboraciones originales fuera de denominación. Libertad y transparencia.

 

 

En la actualidad en el Languedoc están reconocidas cinco zonas de elaboración de calidad superior, los Crus de Languedoc: AOC Corbieres-Boutenec, AOC La Clape, AOC Minervois La Liviniére, AOC Saint Loup y AOC Terrasses du Larzac.

Dentro de la apellation regional Langudoc, la que ampara a todos los vinos elaborados con uvas de la zona reconocida por la denominación, existen 26 apelaciones comunales, cuatro de “Vins Doux Natureles Muscat du Languedoc” ( AOC Frontignac, AOC Minerval, AOC Lunes y AOC Saint-Jean de Minervois) y tres denominaciones de vinos espumosos (AOC Limoux y Blanquete de Limoux, AOC Crémant de Limoux y AOC Limoux Método Ancestrale).

El trabajo en pequeñas zonas productoras, con la única exigencia de elaborar vinos de calidad, con bajos rendimientos, representativos de la zona, aunando tradición e innovación ha aupado a esta región, una de las más grandes del mundo en términos de producción y extensión geográfica, a un éxito anteriormente desconocido . La identificación de las variedades con un lugar específico, eso que los franceses llaman terroir, da credibilidad ante el consumidor y aporta el valor añadido necesario para pagar un poco más por el vino en el momento de la compra. Obtener productos de valor del campo, con la consiguiente revalorización de las zonas y de las personas que viven en ellas, es una estrategia económica sostenible y de amplio impacto den una calidad de vida mejor. Como dije antes, estoy aquí para aprender, y sin duda los franceses, son los mejores maestros.

TERROARISTA

 

 

 

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