Inteligencia y alcohol, ¿amigos a muerte?.

“Pienso que todo el mundo debería creer en algo. Yo creo que voy a seguir bebiendo” Groucho Marx.

Volvemos del verano con buenas noticias para los bebedores moderados (o no tan moderados al parecer). Una de mis aconsejadoras de cabecera, tengo la suerte de estar rodeado de psicólogas, económetras y científicos que me hacen llegar curiosos estudios sobre el consumo de vino y otras sustancias intoxicantes, me ha enviado varios estudios realizados en diferentes países con un vínculo de union; todos los estudios buscan una relación entre el consumo de vino e la inteligencia del bebedor.

Primero en hablar, primero en beber.

En el estudio realizado por Antti Latvala y otros titulado “Childhood Verbal Development and Drinking Behaviors from Adolescence to Young Adulthood: A Discordant Twin-Pair Analysis” analizaron a 3000 gemelos idénticos para averiguar cual de los dos hermanos había empezado a hablar primero. Llegaron a la siguiente conclusión: el primero en desarrollar la habilidad de hablar era el primero en empezar a beber y bebía en más cantidad. El desarrollo de la habilidad de hablar está directamente relacionada con la inteligencia social. El primero de los hermanos en hablar tenía más éxito social y más amigos, en especial en reuniones donde había alcohol. “La habilidad en la conversación reduce la probabilidad de ser expulsado del grupo… una gran actividad social predice más frecuencia en el consumo de alcohol en la adolescencia”. El desarrollo temprano de la habilidad de hablar suele estar asociado a unos mejores resultados académicos y a una mayor probabilidad de conseguir un título universitario. Conseguir una educación de alto nivel esta relacionado con un mayor consumo de alcohol. Los autores elaboran una hipótesis sobre una posible correlación entre la inteligencia y la curiosidad y el deseo de experimentar nuevas experiencias.

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¿Por qué la gente quiere lo que quiere?.

Satoski Kanazawa intenta resolver una de las cuestiones todavía en sombras dentro de la ciencia teórica de la conducta, la razón de los gustos personales y de su origen. Para ello mezcla dos teorías reconocidas en el ámbito académico; The Savan Principle (el principio de la savana) que defiende la siguiente idea: el cerebro humano tiene dificultades para comprender e interpretar situaciones que no existían en el entorno ancestral. The theory of the evolution of general intelligence (teoría sobre la evolución de la inteligencia general) sugiere que la inteligencia evoluciona para resolver problemas específicos y originales. Mezclando estas dos teorías llega a una pasmosa conclusión. Si el cerebro tiene problemas para lidiar con problemas nuevos y la inteligencia no es más que la capacidad de resolverlos habrá por tanto individuos más inteligentes con mayor capacidad para resolver problemas originales e individuos menos inteligentes menos capaces. Sorprendente. Estos individuos con mayor inteligencia individual tendrán otros valores, por lo general no existentes en el entorno ancestral, y preferencias hacia la novedad. Entre ellas incluye el consumo de alcohol.

Para corroborar su hipótesis Kanazawa analiza datos de un estudio realizado por Natioanal Child Development Study, que analiza el comportamiento niños nacidos haces 50 años, en una semana de marzo de 1958, haciendo un seguimiento de estas personas durante años. Kanazawa encontró que los niños con mayor puntuación en los indices de inteligencia realizados, por supuesto a todos el mismo, bebían muchos mas alcohol en la adolescencia y en la etapa adulta que sus compañeros con menor puntuación. Analizó otros factores como ir a la iglesia, clase social, educación recibida en casa, satisfacción personal con su estilo de vida y concluyó que la inteligencia era el segundo factor (el primero por supuesto es el género) para predecir el consumo de alcohol a los 23 años.

Inteligencia y su futura elección.

En un estudio realizado en Dinamarca entre 1956 y 1977 sobre unos 1800 hombres (900 de ellos obesos, desconozco la razón) encontraron una fuerte correlación entre altas puntuaciones en los test de inteligencia el la temprana adolescencia y el consumo de vino. El 22% de la población con altas calificaciones en los test realizados a los 18 años preferían comparado con el 9% de los individuos con las calificaciones más bajas. La diferencia se incrementa con la edad. A los 40 años el 39% de los mejores calificados prefieren vino contra el 13% de los peores. En la sociedad danesa “beber vino ha sido tradicionalmente un signo de alta posición social”.

Los titulados superiores beben diariamente.

Investigaciones realizadas por la London School of Economics examinando los datos de miles de británicos adultos de 30 años de edad demuestran una correlación positiva entre el nivel de estudios y el consumo diario de alcohol. La correlación es mayor en las mujeres; las mujeres con título universitario un admiten, un 86% más que las mujeres sin educación superior, que beben casi todos los días. En EEUU la situación es parecida. El 68.4 por ciento de los graduados universitarios se describen como bebedores, en comparación con el 35.2% de los que solo fueron al instituto.

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Bueno resulta sorprendente e incluso gratificante. Nos reunimos los amantes del vino y nos vemos rodeados de personas inteligentes y cultas, amantes de nuevos retos y curiosos hacia  las nuevas tendencias, mientras escuchamos fluidas conversaciones sobre temas improbables pero primorosamente desarrollados. Sin embargo, aunque los datos escritos arriba son reales y los estudios son serios, yo no los creería de una forma literal. En realidad son extractos de estudios mucho más ambiciosos cuyas conclusiones son más amplias. Las personas que hablan mucho beben más porque están más con otras personas. Los lugares de encuentro suelen ser locales de ocio donde se dispensa bebida y beber es la forma más común de relacionarse. Las mujeres universitarias tienen mejores trabajos y más relaciones sociales, volviendo a las situaciones de encuentros en lugares de ocio. La gente mejor situada en la sociedad y con mejores trabajos beben vino porque ganan más dinero, el vino es más caro, y es una diferencia más con los que están por debajo en la escala social, lo mismo que un buen coche o un reloj de alto precio. De hecho uno de los estudios trataba de encontrar las causas de esa lacra social tan destructiva conocida con el nombre de alcoholismo.

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Una gran parte de la información en internet es inconsistente y de mala calidad. Si quieren conocer de verdad los estudios deben leerlos (están disponibles, también hay información buena ahí fuera) pero sin duda existe un gran problema a la hora de discriminar que información es fiable y cual no. Muchos de nosotros, me incluyo, a veces copiamos y a veces copiamos mal. Resumir un artículo o cambiar algo para que no parezca copiado corre el peligro de tergiversar la información cambiando completamente su significado. Dar una información o un opinión de forma gratuita no significa, o no debería significar, escribir sin criterio o plagiar sin control el trabajo de otros. O por lo menos sin mencionarlos.

Casi toda la información de este post es del magnífico post de Alice Robb del blog newrepublic.com

En definitiva, creo que la verdad está en los blogs, pero solo en unos pocos.

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