Universo Languedoc. Guía rápida para entender la clasificación jerárquica de las AOC.

“Dios no ha hecho más que el agua, pero el hombre ha hecho el vino”. Victor Hugo.

 

A partir de hoy el horario va a ser igual todos los días. Cada día alguna de las denominaciones del Languedoc serán las encargadas de organizar las actividades. A partir de las 9 habrá mesas de cata donde podremos degustar los vinos más destacados de estas denominaciones. A las 11 una Master Class con diferentes temas, siempre sobre vinos de la región y comer a las 12.30. Después de la comida corremos al hotel a ponernos ropa cómoda y habrá una actividad, casi siempre una visita a algún lugar emblemático. A las 2 nos espera el bus. Volvemos sobre las 6, descansamos una hora y vamos a cenar. No voy a repetir este horario más veces para no aburrir, pero si hablaré de las más interesantes master class y de las visitas organizadas. El mercado enoturístico esta muy desarrollado aquí, no hay prácticamente industria, siendo la vid y el turismo las principales actividades económicas. La idea de mezclar ambas parece de lo más natural, habiéndose creado un gran negocio, con una gran variedad de empresas, dedicadas en exclusiva a proveer a los amantes del vino propuestas muy sugestivas. Escribiré sobre las más interesantes y originales.

 

Bueno, yo no madrugo mucho, así que llego a las mesas de cata sobre las 10.30. Veo cuales son las AOC del día, cato menos vinos de los que me gustaría (y siempre me digo, mañana madrugo y vengo antes) y me voy a la Master Class, dedicada a la organización de las AOC en Languedoc y a los nuevos terroirs emergentes. Al finalizar vuelvo a las mesas de cata unos 20 minutos. Voy a comer, otra vez pato. Resulta que es una región productora de foie y en casi todas las comidas hay algo de pato, el plato más típico de la zona. Otros de los platos más conocidos y publicitado en todos los restaurantes es la “cassoulet”, una especie de sopa de alubias con salchicha y, como no, pato. Después de comer vuelvo al hotel y, como no estoy preparado para este tipo de viajes, me pongo la ropa más cómoda que tengo, pero como verán, no es suficiente.

Monto en el autobús. Nos desplazamos muy poco, de la Cité, la ciudad vieja, completamente amurallada y donde se encuentran la mayoría de hoteles, a la ciudad de Carcassone donde viven la mayoría de los habitantes. El trayecto dura unos 10 minutos. Nuestro destino es el canal de Midi. Unos cuantos nos atrevemos a ir en bici, el resto prefiere recorrer el canal en barco. Son unos 23 kilómetros entre la ida y la vuelta. Los aguerridos ciclistas tienen zapatillas y ropa de deporte mientras que yo voy en zapatos y ropa de vestir, no muy apropiado (soy nuevo en este tipo de viajes y un pardillo). Nos ponemos en marcha a lo largo del canal.

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El Canal de Midi trataba de cumplir el viejo sueño de todos los gobernantes franceses, unir las dos costas, la mediterránea y la atlántica, con transporte fluvial para evitar el peligroso paso del estrecho de Gibraltar. Fue bajo el mandato del rey Luis XlV cuando se empezó su construcción, en 1666. El trazado es complejo y debe salvar varios desniveles, para lo cual se construyeron exclusas, algunas bastante increíbles, que demuestran el talento del ingeniero al mando, Pierre-Paul Riquet. Uno de los grandes problemas era abastecer de agua el gran canal. La solución fue la creación de una red de acequias que traían el agua desde la Montaña Negra. Hoy el uso es meramente turístico con unas cifras extraordinarias, siendo utilizado por la quinta parte del turismo fluvial del país, pon delante del Sena. Otro de sus usos son sus orillas, habilitadas para pasear e ir en bicicleta. Por ahí íbamos los más valientes de nosotros. Una de los sistemas de exclusas más impresionantes está justo a las afueras de la ciudad. El canal se levanta unos 30 metros sobre el río. Para vencer el tremendo desnivel tres exclusas seguidas deben llenarse y vaciarse. Seguimos y vemos las primeras viñas. Ya tienen flores, la primavera ha llegado. Volvemos hasta el punto de reunión con el resto de compañeros. Los que han venido en barco llegan bastante más tarde. La cubierta del barco esta llena a reventar de vinos. Cuando amarran nos tomamos uno para refrescar. Algunos dejan la bici y vuelven a la ciudad en el barco, pero la mayoría volvemos en bicicleta. Pedaleado de vuelta dejamos atrás el bonito jardín del midi, sus suaves orillas primorosamente trabajadas y la ominosa silueta de la Montaña Negra. El canal cruza la ciudad de Carcassone por que sus habitantes, previendo su importancia comercial, pagaron de su bolsillo parte del presupuesto.

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De vuelta al hotel ducha rápida, tomar unas notas y al autobús. Cenamos en el Château de Pennautier, en la AOC Cabardés. Hacemos una corta visita por la bodega, visitamos la sala de barricas, la tienda y el restaurante. Nos dirigimos andando al edificio donde esta preparada la recepción, un palacio del siglo XVll. Nos reciben algunos vignerones de la denominación y mientras se presentan nos tomamos unos vinos rosados con unos pinchos en el jardín. Dentro del palacio nos acreditamos y pasamos a una sala donde nos esperan tres músicos, un violín, una viola y un violonchelo. Durante 30 minutos disfrutamos del concierto, una gran mezcla de música clásica y moderna, bebemos nuestros vinos y nos dejamos traspasar por la elegancia del momento. En la cena degustamos los vinos. Elegantes, complejos, poderosos. La sala es inmensa, con techos de 8 metros de altura, las mesas están perfectas y no puedes dejar de pensar; “pero que bien saben hacer las cosas estos franceses”. De vuelta al hotel tengo una revelación (al menos parece una revelación aunque probablemente sea por la bebida, ya que más que un presentimiento es un hecho incontrovertible); el éxito es el resultado del trabajo de años y de hacer las cosas bien. Pensar, ejecutar, confiar en el trabajo de los demás, persistir, no rendirse, buscar la excelencia, creer en lo que haces, estar orgulloso de donde estás, tratar de entender tu entorno…esto les hace ser los número uno en el mercado del vino mundial.

 

Los nuevos terroirs del Languedoc. Ponente, Jérôme Villaret, delegado general del sindicado interprofesional de vinos de Languedoc.

 

La historia del Languedoc empezó hace 80 años con el reconocimiento de apelación a Frontignac y siguió con el reconocimiento como VDQS (Vins De Qualité Supérieure) a varias zonas de produccion entre 1945 y 1960 (Faugètes, Saint-chinian) pero es a partir de 1985, cuando la apelación Coteaux de Languedoc se convierte en una AOC, cuando se produce el gran cambio. La AOC dispone de un viñedo extenso, de unas 40.000 hectáreas, y, con pocas excepciones, volcado en la producción de gran volumen y de vino de mesa de bajo precio. Una serie de vignerones se dan cuanta de la gran calidad de sus viñedos y de la posibilidad de elaborar vinos de alta gama a la vez que les sorprende la fragilidad de estos terroirs de excepción. O consiguen ser considerados lugares capaces de producción de vinos de calidad o están condenados a desaparecer. Trabajan en la protección de este viñedo y en 2007 consiguen la AOC Languedoc. En este momento ya se producen vinos de bajo precio como vinos de mesa o amparados por IGP, y vinos protegidos por las denominaciones más pequeñas que se encuentran en la más grande de Languedoc.

 

Esto presenta un problema. Dentro de la misma denominación hay vinos de 3 euros y vinos de 30, lo cual genera confusión entre los consumidores, que se preguntan ¿por qué este vino es tan caro y este tan barato viniendo del mismo sitio?.

A partir de 2011 elaboran una estrategia para intentar aclarar esta situación. Establecen una estructura de oferta piramidal de calidad. En la parte de abajo estarían lo vinos de calidad, buenos para conocer la región, amparados por la AOC Languedoc. En la zona intermedia estarían los grandes vinos de Langudoc, vinos de fuerte personalidad, reflejo de la tipicidad de cada zona y de su terroir. En lo alto de la pirámide estarían las denominaciones más pequeñas, los grandes emplazamientos, con vinos de excepción, para iniciados que buscan grandes vinos.

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Para conseguir la denominación comunal hay que trabajar sobre la calidad al menos 10 años y cumplir una serie de principios que han de ser respetados.

 

  • La delimitación de la región debe ser pequeña.

 

  • Condiciones de producción muy exigentes (muy bajas producciones, más pies de viñas por parcela para fomentar la competencia, etc.)

 

  • Las viñas han de estar todas en la misma zona.

 

  • Cada AOC comunal tiene su propia reglamentación (Cahier de charges).

 

  • Deben tener un máximo de diez pueblos (communes) en la zona amparada.

 

El trabajo va dirigido a la protección de estos terrenos de gran calidad que sin la denominación communal correrían el riesgo de desaparecer. En los próximos años aparecerán 36 nuevas AOC. Hoy son vinos calificados Languedoc, pero trabajando junto a los vignerones, movilizados por el mismo objetivo, serán los grandes vinos del mañana.

Un ejemplo es Minervois. En pocos años aparecerán dos nuevas denominaciones comunales muchos más pequeñas dentro la actual AOC Minervois, Laure Minervois y Minervois Cazelle.

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Una aclaración. Aunque esta denominación habla de crus cuando se refiere a sus mejores terroirs y a sus denominaciones más pequeñas, en la etiqueta no puede aparecer la palabra cru. Esta denominación pertenece en exclusiva a los grandes vinos de Burdeos y Borgoña.

 

Para acabar, una última foto. En ella aparecen todos los vinos elaborados en la zona, amparados por diferentes apelaciones según el tipo de terroir. Un mismo productor elabora vinos de AOC regional, IGP y de cru, ademas de elaboraciones originales fuera de denominación. Libertad y transparencia.

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Todo este cambio se ha producido en los últimos 30 años. Admirable.

 

 

 

 

 

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