EL CASO ARTADI, EL MANIFIESTO DEL CLUB MATADOR Y LA CLASIFICACIÓN DEL SEÑOR ATKIN.

 

Se mire como se mire, la salida de Artadi de la D.O.Ca. Rioja es una muy mala noticia para la D.O. La falta de liderazgo y, probablemente la existencia de intereses propios no suficientemente explicados del Consejo Regulador, poco interesado en elaborar argumentos convincentes para tratar de mantener dentro de la D.O. a una de las bodegas que más prestigio da a la zona y a la propia denominación, han derivado en una situación de opiniones encontradas y en la fractura de las necesarias conversaciones para resolver las cuestiones planteadas por la bodega. La postura de Artadi es lícita, cada particular está en su derecho de elegir el camino que considera mejor para sus propios intereses, y sería un gran problema para la D.O. si su ejemplo se generaliza y otras bodegas de prestigio plantearan su deserción.

Muchas veces me he preguntado cuales son los objetivos reales de los componentes de los consejos reguladores y por que son tan ineficaces a la hora de resolver este tipo de conflictos.

 

El caso Artadi coincide con la publicación de un Manifiesto en defensa de los “viñedos de excepción” por el Club Matador y un artículo de un tal Tim Atkin y su clasificación sobre los viñedos de Rioja. Evidentemente, existe una corriente de opinión que busca un cambio en la legislación para satisfacer los intereses y necesidades de cierto sector de elaboradores.

El problema no es nuevo. Terroaristas publicó un artículo en abril de 2013 en la que planteaba la indefensión del consumidor al comprar un producto de una denominación de origen muy grande, poniendo como ejemplo la D.O.Ca Rioja.

 

Permítanme una explicación breve y algo simplista para centrar la cuestión.

De una forma general entenderemos  por denominación de origen, a aquella que utilice el nombre de una región o de una localidad que sirve para designar un producto originario de ellos  y cuya calidad  o características se debe exclusiva y esencialmente  a dicho medio geográfico por sus factores tanto naturales como humanos. Una denominación muy grande permite mezclar uvas de todo el territorio amparado. En el caso de la D.O.Ca Rioja uvas de tres subzonas distintas con diferentes climas y características. Si a eso añadimos un incremento de las hectáreas amparadas (en Rioja casi un 50% más en los últimos 25 años en terrenos no siempre aptos para la viticultura de calidad) y unos rendimientos muy altos (recoger muchos kilos de uva por hectárea) la razón principal de la existencia de las D.O., que la calidad provenga esencialmente del medio geográfico, se ve difuminada hasta su completa extinción. Las denominaciones con una gran extensión de viñedos están abocadas a elaborar vinos de volumen de venta en supermercados a precios bajos conduciendo a una perdida de prestigio de la D.O. perjudicando gravemente a los vinos de calidad. El peso dentro le la organización política en los consejos reguladores de las grandes firmas elaboradoras, menos interesadas en la calidad que en la cantidad, impedirían cualquier tipo de cambio que pudiera entorpecer su negocio.

Voces autorizadas en este país, con el argumento casi sagrado de “un vino excepcional siempre procede de un viñedo excepcional”, abogan por otro tipo de regulación, un poco a la manera francesa, que permitiera identificar la procedencia exacta de las uvas con las que se ha elaborado el vino. En las etiquetas de los vinos vendría el nombre del municipio, del “pueblo” e incluso de la finca o “paraje de excepción” de donde proceden las uvas utilizadas para la elaboración del vino. De esta forma los mejores viñedos de los cuales proceden las mejores uvas verían reforzado su valor y al mismo tiempo conseguirían un aumentando del prestigio de la denominación, alcanzando dos objetivos deseables; permitir vender los vinos procedentes de viñedos magníficos a precios mucho más elevados, premiando de esta forma el talento y la excelencia, y por otro aprovechar la fama merecida de estos grandes vinos para aumentar las posibilidades de venta de los vinos de volumen. Curiosamente, la mayoría de estas voces ponen siempre como ejemplo la D.O.Ca Rioja.

 

El argumento es potente y parece un juego de todos ganan. Gana el dueño del “terroir” ideal y a su sombra ganan los vinos con unas cualidades menores. Sin embargo…

Sin embargo como consumidor fuera del proceso de elaboración y de distribución, veo serias lagunas. No es tan obvio que un cambio de legislación conduzca inevitablemente a un aumento de la calidad en los vinos sino más bien a un aumento de los precios de los vinos en la cúspide de la pirámide de calidad. Un aumento de precio favorece sin duda al elaborador, pero lo aleja del público final.

Parece un tanto miope negar la evidencia de la existencia de viñedos de calidad en el territorio nacional y un insulto sin reservas hacia los muchos elaboradores que intentan hacer las cosas bien. Elaborar una clasificación accesible al consumidor, fácil de entender y funcional es bastante complicado. Habría que desarrollar unos criterios de valoración comprensibles para el público y satisfactorios para la mayoría de los elaboradores, sin dejar a ninguno fuera y no solo favoreciendo a unos pocos. 

En una economía de mercado como la nuestra el precio de un producto es el punto donde se cruzan las curvas de oferta y demanda. El propio mercado, al menos teóricamente, sería el encargado de premiar la excelencia al haber más personas interesadas en adquirir el bien y estar dispuestas a pagar más. En un mercado eficiente los productos mejores alcanzarán un precio más alto.

Sin embargo, varios factores limitan la eficiencia del mecanismo del precios, en este caso en particular las expectativas creadas por la publicidad, las guías, los creadores de tendencias, etc. Visitando una bodega el enólogo, de origen francés, me contó la siguiente anécdota;

-Soy originario de Burdeos. Mi abuelo en las celebraciones importantes solía abrir una botella de algún gran Château del Medoc. El precio del vino era caro, pero accesible. Era muy común en casi todas las familias. Hoy es imposible. Los precios de estos vinos son prohibitivos.

 

Indudablemente el inmovilismo y la oposición al cambio impiden una deseable acercamiento a las peticiones y necesidades de los elaboradores amparados por las D.O. y no parece descabellado elaborar una legislación capaz de adaptarse a los retos actuales y a las cambiantes situaciones del mercado. Sin embargo hemos de admitir que la D.O.Ca Rioja posee, más que ninguna otra, grandes viñedos de prestigio internacional y personas capaces de entenderlos e imprimir a sus vinos las peculiaridades únicas del terreno. El vino también es un negocio y poco lo han entendido como los riojanos. Solo debemos mirar las estadísticas. En Londres este verano el vino más demandado en los restaurantes ha sido el de Rioja, bastante por delante de Burdeos y Borgoña, en 2º y 3º posición. En España es la denominación más vendida y dominadora de mercado. El modelo riojano es un éxito tanto fuera como dentro del país y genera una gran riqueza para la zona.

 

Una de las preguntas es ¿quién va a ser el encargado de decidir cuales son los viñedos de excepción?. La respuesta siempre se aproxima a una calificación parecida a la francesa, lo que he dado en llamar “el complejo francés”.

Recientemente Tim Atkin, un periodista de vinos de fama internacional y Master of Wine, ha publicado un largo articulo sobre los vinos de Rioja utilizando el sistema de clasificación de Burdeos. En 1855, coincidiendo con la Gran Exposición de Paris, Napoleón lll mando elaborar una clasificación de los vinos de Burdeos por su calidad para poner esta información a disposición de los visitantes. El Sindicato de Negociantes de vino de Burdeos catalogaron los vinos según la reputación del Château y del precio pagado por los vinos. Los mejores fueron clasificados de en la primera categoría, premier cru, y así de forma descendente, segundo cru, hasta 5º cru. Posteriormente se añadió otra categoría para los vinos de gran calidad no clasificados, los Crus Bourgeois.

El señor Atkin, siguiendo su propio criterio, ha elaborado una clasificación exactamente igual a la de Burdeos, una pirámide descendente de calidad con cinco secciones a la cual añade una sexta con el nombre en francés de “Crus Bourgeois”. En serio ¿soy yo el único en darse cuenta del despropósito de una clasificación como esta?.

Existen grandes diferencias entre Burdeos y Rioja. Quizá la principal sea que en Burdeos los grandes Châteaus elaboran principalmente un único vino por el cual van a ser catalogados y al cual deben su categorías de marca y su prestigio. Excepto en escasísimas excepciones, en Rioja cada bodega elabora una gran cantidad de vinos con diferentes crianzas y calidades y por lo general tienen un vino de alta gama del cual elaboran muy pocas botellas y es poco representativo de la producción de la bodega y su función principal es captar la atención de los creadores de tendencias y de las guías. Por lo general, el negocio de las bodegas de Rioja no son estos vinos de alto precio.

La clasificación de 1855 incluía 4 premiers crus, 15 seconds crus, hasta un total de casi 50 bodegas. En en el libro publicado por el señor D´Armailhac en 1858 encontramos una lista de Crus Bourgeois de 248, divididos en 34 bourgeois supérieurs, 64 bons bourgeois y 150 bourgeois ordinaires. Sin embargo, la mayoría de las bodegas clasificadas en primera posición por el señor Atkin no existían en 1970, momento de la creación del nuevo Consejo Regulador en Rioja.

Cualquiera que siga mi blog sabe que entre mis vinos favorito están Artadi, Lopez Heredia, Viñedos de Páganos, etc. simplemente expongo los hechos de la falta de rigor de la clasificación del señor Atkin.

Por último estaría la revisión de la clasificación y quien sería el encargado de realizarla. En su clasificación el señor Atkin categoriza 101 bodegas sin embargo están inscritas en la D.O. 582 . Sabiendo que el mundo del vino es cambiante y responde a modas y a diferentes criterios de los diferentes gurús de moda y sin saber donde están la mayoría de las bodegas de Rioja no clasificadas es imprescindible una revisión periódica para evaluar méritos y deméritos.

¿Será el propio señor Atkin quién se postule para el puesto?.

Conclusiones:

 

El asunto tratado es complejo y tremendamente polémico puesto que afecta directamente al trabajo y al negocio de muchas personas implicadas. Las demandas de los bodegueros son lícitas para defender sus intereses personales, los consejos reguladores cada vez se demuestran como organismos obsoletos y faltos de fuerza ejecutiva, el consumidor no es tenido en cuenta y no gana ningún beneficio claro y sigue desinformado y sin duda todos tienen su parcela de razón.

El prestigio no se regala, se conquista a base de trabajo, confianza en lo que estás haciendo y perseverancia. Nuestra admiración por el modelo francés nos impide inventar alguna estrategia nueva eficiente para solucionar los nuevos problemas actuales y los que aparecerán en el futuro. Está muy bien copiar a nuestros admirados elaboradores franceses, pero hay que aportar alguna idea nueva capaz de diferenciarnos y darnos alguna ventaja competitiva. Sino siempre seguiremos con años de desventaja y mirándoles con envidia poco disimulada.

 

P.D. No puedo copiar la foto de la clasificación del señor Atkin, es privada, pero existen varias copias en internet.

Para consultar el Manifiesto del Club Matador solo hay que entrar en su web.

 

TERROARISTA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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