El ¿dramático? descenso del consumo de vino

España tiene el mayor viñedo del mundo. Más de 1.000.000 de hectáreas (aunque parezca mentira, más de 200.000 hectáreas que Francia, segundo país en extensión de viñedo). Es el tercer país en producción, después de Francia e Italia. La razón de esta baja producción se debe a los rendimientos por hectárea, mucho más bajos en nuestro país.

La importancia  del sector es grandísima. Las más de 4000 empresas elaboradoras generan el 1% del PIB español, ayudan a fijar población rural y son necesarias para la conservación del medio ambiente. Existen muy pocas grandes empresas (unas 10 con una facturación superior a los 100 millones de euros) y el resto son medianas o muy pequeñas empresas, muchas de ellas familiares o en régimen de cooperativas.
Desde le año 2000 el sector se encuentra en plena reconversión, con la consiguiente exigencia de nuevas inversiones. El proceso de modernización, con la reestructuración de 130.000 hectáreas con una inversión de unos 800 millones de euros, alcanza también a la construcción de bodegas encargadas a arquitectos mundialmente famosos (vean nuestra sección de vino y arquitectura), el desarrollo de un turismo enológico de gran calidad, el diseño de etiquetas atractivas e impactantes y una cuidada presentación final (el packaging) entre otras acciones.
Al cierre del informe del GTA 2012 España es el segundo exportador mundial de vino y mosto en  volumen después de Italia y el 3º en valor después de Francia e Italia. El precio medio del vino español en el exterior se fijó en los 1,21 euros por litro, y sigue siendo muy inferior al del resto de principales países proveedores pese a que, en los últimos meses, está subiendo notablemente
Todos estos datos (Fuente: Informe “El vino en cifras” elaborado por el Observatorio Español del Mercado del Vino) y todo este rollo, ¿ para qué?.
Falta un dato más. El consumo del vino en España ha vuelto a bajar. No es un efecto coyuntural debido a la crisis que está afectando notablemente al consumo de todas las bebidas, sino una tendencia generalizada y sostenida en los últimos años. Sirva como ejemplo, con datos sacados de la Guía Peñín y para que nos sirva de referencia: “El consumo de vino en los países de nuestro entorno es muy superior. En Francia, unos 57 litros por persona y año, en Gran Bretaña unos 28 para finalizar con España con unos paupérrimos 9.5 l.p./a.”
Una idea muy generalizada, y con toda seguridad errónea, nos presenta el vino español como uno de los mejores con relación calidad precio. Aunque esto no es así, es cierto que se pueden encontrar vinos dignos por menos de 6 euros y singulares por un precio rondando los 10 euros.
Se esgrimen muchas razones para intentar entender este descenso en el consumo: la crisis, la falta de coordinación del sector que al estar tan atomizado no puede competir contra las grandes corporaciones cerveceras, la escasez de eventos relacionados con el vino en nuestro país, el hermetismo de un mundo snob y vejestorio, en el cual si no estas muy instruido “no entiendes”, el desapego de muchos profesionales a la hora de servir el vino en las barras de los bares, el carné por puntos, etc.
Pero hay dos para mi que están por encima de todas:
  • el vino ha dejado de ser parte de nuestra alimentación, basada en la dieta mediterránea.
  • el cambio del punto de vista en  percepción social del consumo de alcohol. Cuando nuestros padres, los de todos, nos ofrecían una copita de cava en navidad estaban cometiendo uno de los peores crímenes que se pueden cometer actualmente. Tomarse un vino solo antes de comer delata al alcohólico.
Me he ido por las ramas. Repito mi pregunta, todos estos datos y opiniones, ¿ para qué?.
Un blogurú amigo mío, Bodega Ateneo (bodegadelin.wordpress.com), me invitó a formar parte de una propuesta muy interesante.  Escribir un post conjunto en el cual, visto el problema actual del descenso de consumo de vino en nuestro país, invitaramos a todas los interesados en el mundo del  vino a dar ideas de como se puede incentivar el consumo. La idea en origen es, ¿cómo se puede aumentar el consumo de vino entre los jóvenes, futuros consumidores en potencia?.
Por supuesto acepto su invitación y nos pondremos a trabajar en ello, pero, inevitablemente me ha hecho pensar, y hacerme otra pregunta. ¿A quién le interesa vender vino a los jóvenes de este país?
  • No a las bodegas, o no mucho. El actual modelo de exportación hace que existan muy poco vino no vendido en los almacenes. Molaría tener el futuro más asegurado con una demanda en aumento, pero no es un problema urgente.
  • No a los defensores de una juventud limpia de alcohol y drogas. No digo que no tengan razón aunque, con mucho cuidado y con la experiencia suficiente, quizá pudiera proponerse un modelo de consumo responsable.
  • No al canal HORECA (hoteles, restaurantes, cafeterías). Les da igual, exceptuando los grandes vinos, vender vino que cerveza o refrescos.
  • No a mi ni creo que a los consumidores habituales. Sería un problema si lo retiraran de la venta, pero que solo consumamos unos pocos no me deprime ni me quita el sueño.

Al final solo nos quedan los distribuidores y minoristas. Personalmente creo que, aquellos que hagan bien su trabajo, cuenten con buenos profesionales y fidelicen a sus clientes, pasarán algún problema, como todos en esta crisis, pero saldrán adelante. Los que no es muy probable que sean barridos. 

El vino ha dejado de ser un alimento de 1º necesidad para convertirse en un objeto de culto consumido por un número, cada vez más reducido, de iniciados. Nosotros, los “colgaos” del vino, tenemos una visión romántica de todo lo que rodea a este extraordinario producto, sin pararnos a pensar que es ante todo un negocio. Hablamos de un componente cultural, de una forma de vida, de algo tan nuestro como es ir a los bares antes de comer y tomarse un “chato”. En el fondo nuestra intención es compartir emociones. Esa es la razón de este escrito.
Terroarista