Italia y el vino I: Vinos de Piamonte I

Hay un error bastante extendido en los poco aficionados al vino españoles y este es el desconocimiento y olvido de los vinos italianos. La mayoría ignoramos su importancia y peso internacional.

Hay datos esclarecedores acerca de la importancia del vino en Italia:

  • El  nombre griego de Italia es ENOTRIA: tierra de vino.
  • Es el mayor productor de vino en el mundo y el de mayor consumo por habitante.

Clasificación de los vinos italianos

La reciente legislación italiana  (ley Goria de 1992) clasifica los vinos en cuatro categorías, de forma piramidal, las categorías son:

  1. Vinos di tavola (vinos de mesa)
  2. IGT: Indicación Geográfica Típica, el equivalente a nuestros vinos de la tierra o a los Vins de Pays franceses.
  3. DOC: Denominación de Origen Controlada
  4. DOCG: Denominación de Origen Controlada y Garantizada (lo alcanzan DOC con un particular empeño por la calidad)

Salvo excepciones, las denominaciones de origen corresponden a:

  • Nombres geográficos (Cirò, Soave, Orvieto, Castelli Romani, Barolo, Valtellina, Franciacorta, Colli Bolognesi, Roero, Valpolicella…)
  • En otros casos el nombre de la variedad precede al nombre geográfico (Brunello di Montalcino, Albana di Romagna, Aglianico del Vulture, Vermentino di Gallura, Sagrantino di Montefalco…)

Hay numerosas denominaciones de origen que comprenden a su vez un buen número de subdenominaciones que suelen corresponder con las distintas castas que se encuentran en la zona: Alto Adige (lagrein, Lago di Caldaro, cabernet sauvignon, schiava, traminer aromatica…), Trentino (marzemino, pinot nero, pinot bianco, riesling itálico…), Colli Orientali del Friuli (picolit, ribolla gialla, tocai friuliano, verduzzo friuliano, refosco dal pedúnculo rosso, schioppettino, pignolo, tazzelenghe…) y así bastantes más.

Las denominaciones de origen son las encargadas de fijar los rendimientos de producción por hectárea, el grado alcohólico mínimo, el tiempo de crianza mínimo y las castas autorizadas en los ensamblajes de las distintas zonas vinícolas. Para llegar a ser denominación de origen se tiene la obligación de superar el examen de una comisión de cata que es el garante de tipicidad y calidad de los vinos.

Empezamos con los vinos de Piamonte.

Vinos de Piamonte

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La tierra, el clima y las uvas, características de la zona, hacen de sus vinos, productos únicos de alta demanda mundial. No en vano se la considera la Borgoña Italiana.

Situación geográfica

La región de Piamonte situada al noreste italiano es la segunda región más extensa de Italia después de Sicilia. El nombre de Piamonte proviene de su ubicación geográfica “al pie de las montañas”, de los Alpes. Casi la mitad del Piamonte es montañoso, por lo que los viñedos se plantan en laderas elevadas y escarpadas y en terrazas inclinadas para sacar mayor provecho de su situación.

Los suelos son alcalinos y calcáreos.

El Piamonte posee un clima propio caracterizado por un verano muy caluroso y húmedo, el invierno es frío y largo aunque moderado por la influencia de los ríos lo que provoca nieblas que limitan la visibilidad a poco más de cinco metros. Cuatro estaciones bien marcadas, con inviernos fríos y húmedos y veranos cálidos y secos, óptimos para la producción de vino.

Las “cepas” (variedades)

La uva más importante es el Nebbiolo, uva nativa de la zona que produce vinos de gran cuerpo y aroma único. Es una de las uvas más dificiles del mundo, por su complicado cultivo y porque sus vinos son demasiado variados. Se dice que su nombre deriva de “nebia”, la palabra italiana para niebla, es una variedad tardía y suele coincidir que el momento de la vendimia, desde finales de octubre a primeros de noviembre, la región se encuentra inmersa en niebla. Es poco productiva y poco estable, que muestra todo su potencial en las zonas más montañosas del norte; los Alpes nevados al fondo no solo ofrecen un paisaje majestuoso, sino que además proveen las condiciones climáticas únicas al dilatar el período de crecimiento.

La piel gruesa de la variedad la hace sobrevivir, sin pudrirse en las mañanas con nieblas de octubre y es en esta misma piel donde residen su gran tanicidad y potencial de envejecimiento. La cantidad de tanino variará de zona a zona como por diferentes métodos de elaboración. Sus vinos sin embargo no tienen una gran capa, o intensidad colorante, pues generalmente se fermenta en grandes depósitos de madera, comenzando un proceso oxidativo de color. Su aroma es exquisito recordando a moras, zarzamoras y frutas del bosque. En algunos casos aparecen además notas de violetas, menta, regaliz y trufas sobre un fondo característico de madera vieja y cera, que nos puede hacer recordar el olor de una iglesia antigua. En el paladar pueden presentar complicaciones para determinados catadores. Incluso en los vinos de estilo más ligero, la cantidad tanto de tanino como de acidez supera el contenido aceptable por la inmensa mayoría, resultando duros, astringentes y con una acidez punzante. Pero el tiempo hace maravillas y bien con el envejecimiento adecuado como con aireación, o ambos, esta estructura tánica proporciona un paladar refinadísimo y tremendamente persistente.

Barbera, nativa de las colinas de Monferrato, es una uva de altos taninos, muy sembrada no solo en el Piemonte sino en toda Italia. Como es sembrada en casi cualquier parte produce una gran variedad de vinos, con distintos aromas y bouquet. Tremendamente popular entre los viticultores no solo por sus elevados rendimientos, sino por su adaptabilidad a terrenos donde otras variedades no son capaces de fructificar.

Dolcetto, su nombre significa “Dulcita” y se refiere a su dulzura cuando está madura. Madura rápidamente y es usada vinos tintos oscuros y suaves, con fuertes sabores a fruta negras y suaves taninos.

Moscato, es el nombre en italiano para la francesa “Muscat Blanc à Petit Grain”. La variedad de Moscato conocida más antigua. Se le conoce también como Moscato Canelli. Usada para la elaboración del Asti Espumante.

Los vinos

El 80% de los vinos de Piamonte goza de las certificaciones DOC y DOCG. Centrandonos en los DOCG, nos encontramos con los siguientes vinos:

  • Asti o Asti Spumante. Moscato d’Asti
  • Barbaresco
  • Barolo
  • Brachetto d’Acqui o Acqui
  • Dogliani
  • Gattinara
  • Gavi o Cortese di Gavi
  • Ghemme
  • Roero

Para no hacer esto eterno y aburrido solo vamos a hablaros de Barolo, Barbaresco y Moscato d’Asti, por ser los más prestigiosos a nivel mundial.

Barbaresco y Barolo

Los mejores vinos de Nebbiolo se encuentran alrededor de la localidad de Alba, al sureste de Turín, en la región de Le Langhe. En ella se encuentran las zonas de Barbaresco, al norte y Barolo al sur, llamados el Rey y la Reina de los vinos italianos, por la intensidad de color y poderío de los Barolo y la ligereza de los Barbaresco. El barbaresco siempre fue un vino burgués y el barolo un vino noble.

Barbaresco, con unas 500 hectáreas de producción, es la zona más pequeña. Debido a que las variaciones en el terreno son muy marcadas, en cuanto a diferencias de inclinaciones y altitudes, no hay por ello diferencias tan marcadas en sus vinos como en los Barolo. El suelo es asimismo más suelto en Barbaresco que en Barolo. La combinación de suelos más sueltos y laderas menos pronunciadas producen vinos más ligeros y de menores graduaciones alcohólicas, de hecho el mínimo legal requerido para los Barbaresco es de 12% frente al 13 de los Barolo. Por ello también se establecen diferencias legales por las DOCG (Denominazione di Origine Controlata e Garantita) de los período mínimos de envejecimiento que son de dos y tres años respectivamente.

Barolo tiene una extensión de 1.200 hectáreas y está dividida entre prácticamente la misma cantidad de viticultores,  la superficie media de sus parcelas es de tan solo una hectárea. Se subdivide en dos valles, el de Serralunga y el de Barolo. Los vinos de Serralunga tienen más cuerpo, son más tánicos y de un mayor potencial de envejecimiento, mientras que los de Barolo, incluyendo el término de La Morra, son más ligeros y perfumados y maduran antes.

Algunos elaboradores estiman que es necesario mezclar vinos procedentes de ambos valles para combinar los elementos necesarios en un Barolo de la misma categoría. Desde hace siglos es conocida la existencia de parcelas productoras de vinos de más calidad, aunque no se han embotellado por separado hasta hace relativamente poco, la mayoría no lo hace, solo los de más calidad. A partir de los años 70 se comienzan a crear vinos “Parcelarios” pudiendo encontrar vinos de Barolo de un mismo elaborador y cosecha pero con el nombre concreto del viñedo. Aunque es confuso, requiriendo la utilización de mapas con precisión militar para poder saber donde nos encontramos, algo idéntico a lo que sucede en la Borgoña, y allí nadie parece quejarse. Esto ha supuesto una verdadera ruptura entre los productores tradicionalista y los innovadorees.

Métodos de elaboración

Los métodos de elaboración contrastan enormemente entre los tradicionalistas y modernistas, movimiento que comenzó como respuesta a una visita de uno de los más célebres enólogos bordeleses, Emile Peynaud. Tras visitar la zona y probar, los que eran según los expertos locales, los mejores vinos, no dudó en sentenciar que estaban oxidados. Heridos sus orgullos comenzaron a elaborar vinos de corte moderno, que no requiriesen tantos años para poder ser bebidos y en los que no se corriesen tantos riesgos de estropearlos, más que de mejorarlos después de una crianza.

Llegó, cómo no, el acero inoxidable, buscando más aromas de la variedad que de los depósitos de madera y las barricas de roble para la crianza, en vez de los grandes fudres. Los tradicionalistas continúan envejeciendo los vinos en “botte”, fudres o botas de madera, durante dos, tres y hasta 10 años, dependiendo de las condiciones de las cosechas, como del origen de las uvas.

Hay que destacar la presencia de Angelo Gaja, que es partidario del empleo de barricas en vez de fudres.  En cierto modo los modernistas han querido volver a la tradición obteniendo vinos que sean capaces no sólo de envejecer durante largos períodos de tiempo, sino que fundamentalmente conserven caracteres afrutados y por tanto reflejen el carácter de los viñedos concretos de los que proceden. Han logrado elevar la categoría de los vinos al mismo nivel que los mejores vinos de Burdeos; son distintos por tratarse de variedades y climas diferentes, pero cualitativamente son comparables.

Asti y Moscato d’Asti

Son los vinos espumosos más típicos de Italia, considerados todo un orgullo nacional. Consumidos ya desde la época de los romanos, son ligeros, variados y, lo que también es importante, asequibles. Su grado alcohólico medio es de 5,5 %.

El Piamonte, concretamente las colinas que rodean a la ciudad de Alba, con sus cálidas y soleadas laderas de roca calcárea, es la zona idónea para conseguir  vinos espumosos excelentes, de sabores suaves, gracias a la uva Moscato. Lo ideal es consumir los Asti, vinos muy dulces y aromáticos, de espuma persistente, cuando aún son jóvenes.

Creará la atmósfera idónea al lado de un trozo de Gorgonzola, junto con un postre o, si lo deseamos, por sí solo como aperitivo.

Colaborador 2 (ayudado y desanimado por terroarista….)